El Standard & Poor’s (principal índice de referencia de Wall Street) y el bono estadounidense se dirigen inexorablemente a cerrar uno de los peores años de las últimas décadas, un dato verdaderamente alarmante. La guerra de Ucrania, el descontrol de los precios, el encarecimiento de las materias primas y el desgobierno en Reino Unido, forman un cóctel explosivo que amenaza seriamente las ya de por sí debilitadísimas economías mundiales. Frente a esta gravísima situación, Gobiernos y bancos centrales se apoyan en viejas recetas para revertir la actual coyuntura y de entre ellas sobresale, como más recurrente, la subida de tipos de interés. Coinciden el grueso de los analistas que, en sus próximos consejos, tanto la Fed como el BCE elevarán el precio del dinero 75 p.b. y ya nadie descarta que antes de fin de año el dinero esté por encima del 4% en U.S.A. y cerca de este nivel en Europa.
Pese a este complicado escenario, la inmensa mayoría de las plazas bursátiles cerraron con ganancias de cierta entidad, ganancias que hubieran sido aún mucho más jugosas de no haber optado los inversores el viernes por deshacer apresuradamente posiciones, tratando de poner a buen recaudo las plusvalías acumuladas hasta el jueves y que rondaban el 4%.
El Ibex repuntó un 2´21% y arrancará el lunes desde los 7.545´6 enteros. Clave en esta revalorización resultó el sector financiero, que confía en que la tendencia alcista de los tipos le permita recuperar márgenes y sanear sus balances. Entre los grandes del sector, mención especial para Santander, CaixaBank y BBVA que avanzaron respectivamente un 5´04, un 5´26 y un 5´33%. Semana muy positiva también para Bankinter (+5´44%) que respondió así a la mejora de resultados que publicó el jueves, con una ganancia acumulada en los 9 primeros meses del ejercicio de 430 millones, un 21% más que en el mismo periodo del año anterior. El castigo más severo del selectivo se lo llevó Fluidra, que se dejó un 12´27%, yéndose a mínimos de dos años tras anunciar una rebaja de previsiones en sus beneficios del 15%.
Pocos movimientos en los mercados de crudo (el barril de brent terminó en los 93 dólares) y tampoco mucha más actividad en los de criptodivisas, con el bitcoin muy cerca de los 19.200 $. Volatilidad en la renta fija, donde la TIR de los bonos sigue escalando de manera alarmante y así el español se iba hasta el 3´54%, el alemán lo hacía hasta el 2´41% y el estadounidense se disparaba hasta el 4´22%. Controlar esta escalada de precios se nos antoja ahora como una cuestión absolutamente prioritaria. Se avecina temporal y habría que ser muy rigurosos en el control de estos desajustes. Mucho más rigurosos.