El microblogging de Twitter es una canal muy potente para la divulgación científica. La rapidez y agilidad de comunicación, el grado de interactividad y la diversidad de destinatarios y usuarios convierten a esta herramienta de web 2.0 en un vehículo a explorar, no sólo por los profesionales de la comunicación dedicados a la divulgación científica, sino también por la propia comunidad investigadora. Los últimos informes elaborados por la FECYT, la Comisión Europea y la National Science Foundation de Estados Unidos, entre otros, avalan que Internet es ya la primera fuente de información científica, por delante de medios tradicionales en este ámbito como la televisión.
Son cada vez más los científicos que se están animando a difundir su producción científica a través de Twitter. Aproximadamente, uno de cada 5 científicos norteamericanos es activo en esta red social, en especial los más jóvenes. La tendencia, según se desprende de los datos de La VI Encuesta sobre Percepción Social de la Ciencia elaborada por la FECYT (2012), es que entre los usuarios que utilizan internet, los medios generalistas pierden terreno a favor de blogs y redes sociales. En España, los blogs han ganado 20 puntos porcentuales en dos años y las redes sociales han aumentado casi un 50% desde 2010. Aunque, según la última encuesta del Eurobarómetro de la Comisión Europea, todavía estamos lejos de los niveles de países como Suecia y Finlandia.
El microblogging presenta, no obstante, algunos inconvenientes que hay que tener en cuenta a la hora de activar esta red social. Los autores tienen un control limitado sobre la interpretación y comentarios posteriores a sus publicaciones. Existe el riesgo de mal interpretar la información o de comentarios incompletos o erróneos. Esto con la dificultad añadida de que en ciencia y tecnología es complejo sintetizar un mensaje o una idea en 140 caracteres. Para remediar esta síntesis, es conveniente transmitir una idea en varios tuits y enlazar con la entrada de un blog o artículo en prensa.
Otra cuestión a tener en cuenta es que muchos usuarios de Twitter comparten enlaces sin leer el artículo completo, sino pasajes muy específicos como el título, el primer párrafo y los comentarios de otros lectores. Así lo explica un informe de la consultora Charbet en 2013. Un 16,12% de los mensajes analizados en una encuesta generaron más “retuits” que veces se hizo clic en los enlaces. Por lo tanto, parece indicar que no por retuitear estamos mejor informados.
A pesar de estos inconvenientes o aspectos a tener en cuenta, las ventajas del microblogging son innegables. Es una herramienta clave a la hora de involucrar la participación activa de los ciudadanos en la divulgación de la ciencia, acercar la producción científica a otros destinatarios fuera de la comunidad investigadora. Promueve, además, el intercambio de opiniones (a veces difícil de distinguirlas de las noticias), el feedback, en definitiva, el punto de encuentro entre los ciudadanos y los científicos.