Una nota de recuerdo
Facebook, con la fidelidad mecánica que le caracteriza, me recuerda que hace dos años yo escribía este artículo reflexión en mi blog. Al verlo, recuerdo que hace unos días me encontré con Cristina que, acompañada por su padre, paseaba por el entorno de la parroquia de Guadalupe. Supuso para mí una gran alegría verla y poder besarla, sé que está matriculada en la facultad de económicas siguiendo con normalidad sus estudios, y que va aprobando como siempre. Para mí es una luchadora, ella no quiere inspirar lástima, se está ganando su vida día a día, quiere ser compasiva y tener un proyecto ganado con su propio puño. Yo doy gracias a Dios, de corazón, por ella y me reafirmo en todo lo que sentía y escribía hace dos años cuando en el mundo estaba abierta la “alerta 0″en favor de ella y todo funcionó para que hoy siga ganándole días a la vida. Para mí es una referencia de fortaleza y de superación, se ha tomado la vida como tarea, un problema a resolver, y lo está haciendo, se trata de una joven madura, ha aprendido del sufrimiento y está dispuesta a vivir a fondo cada día, a ganárselo de “corazón”, no está escondiendo su talento ni se está refugiando en la debilidad. En la facultad de Económicas hace unos años, reconocían simbólicamente a alumnos por detalles humanos y de lucha, sin duda tu Cristina eres una universitaria de referencia, ejemplar, aunque tú sientas que estás haciendo lo que tienes que hacer, como lo hacías antes de recibir ese corazón donado, porque tu alma y tu espíritu sigue siendo el mismo. Gracias¡
“ALERTA 0”
“Sigue mejorando así es que hoy ya la han puesto en alerta 0. Nos pueden llamar en cualquier momento porque es la primera a nivel nacional…tengo unos nervios!!! Pero es campeona y luchadora así es que lo conseguirá, porque se lo merece y así es lo que deseamos todos”. Son los últimos watsaps maternos que estoy recibiendo y que me tocan el corazón y el afecto con una situación de experiencia vital que está siendo mistérica y profunda a la vez. Me mueven a orar y a pedir que nos unamos en este deseo de la vida para esta joven extremeña.
Llevamos días de intensidad fuerte en el deseo, el sueño y la oración incesante por Cristina, Joven estudiante universitaria de Económicas en Badajoz. Desde su pueblo de referencia Zarza Capilla, pasando por Badajoz su lugar de residencia, como por muchos lugares de Extremadura y de toda España, hasta de Perú donde oran por su sanación, hay una cadena humana y espiritual viviendo intensamente este proceso de misterio, de dolor, sufrimiento, a la vez que de lucha, esperanza, sueño, ganas de vivir.
Teo y Nano, los padres, junto a su familia lo están viviendo en primera persona. Hace tres años despidieron a su hijo Alberto, en plena adolescencia, en una enfermedad que se presentó con un virus que nos destruyó a todos llevándose su vida. Y ahora, en el colmo del asombro, han tenido que entrar de nuevo en el huerto de Getsemaní con esta enfermedad de su hija Cristina, que pasó de una gastroenteritis a una situación de peligro mortal en pocas horas, donde sus órganos vitales se vieron afectados de un modo muy grave.
Desde entonces, la lucha sin cuartel de una humanidad y una sociedad que está mostrando la capacidad de ser digna y fraterna con claves de justicia y compromiso. Desde los profesionales del Infanta Cristina que lucharon denonadadamente por su vida, por mantenerla y sostenerla para poder enviarla a Puerta de Hierro en Madrid, para luchar allí con más medios y posibilidades en una situación de gravedad extrema. Ahora los mejores medios del mundo puestos a disposición de esta joven extremeña, como si se tratara de la mejor reina del mundo. Y tras cierta recuperación, se abre la ALERTA 0.
Una alerta que mantendrá a sus padres pegados al móvil con una intensidad de esperanza y de latidos de corazón sin igual, y que nos tendrá a todos pendientes de ese watsap, que si Dios quiere, nos dará la señal de que ya está el proceso en funcionamiento. Que hay órganos donados para poder venir en ayuda de Cristina, para reforzarla y revitalizarla en la novedad del misterio de la solidaridad que genera vida hasta de la muerte y el dolor.
Ahora a esperar, una espera que es posible desde la grandeza de lo humano. Es cierto que tenemos deficiencias en todos los niveles, políticos, económicos, sociales, pero también lo es que tenemos la capacidad de dar la vida, de entregarnos, de ser unos para los otros y entrar en el juego de una fraternidad sin límites. Es lo que origina el sentido y la esperanza de la vida auténtica. Es posible la esperanza porque tenemos unas estructuras que están pensadas desde las personas y para las personas. Porque sabemos que habrá personas dispuestas a entregar los órganos de un ser querido para que den más vida, y lo harán desde el dolor y la pérdida de un ser querido. Porque ante la donación, habrá todos unos medios de tipo profesional, técnico, económico, político que van a favorecer que se realice el traslado y el trasplante, sin mirar costes, tiempo, entrega, sacrificio, celeridad… Es posible esperar porque la grandeza de lo humano ante los límites es insospechable, y hay mucha bondad en la historia y en nuestro mundo.
Y todo eso lo vivimos como misterio de lo trascendente y de la alteridad, desde el descubrimiento y el valor del otro. Unos con la sensibilidad de lo cristiano que nos unimos desde la oración, que ahora queremos hacerla más intensa y universal, y otros desde la cercanía de lo humano y el deseo de servir de consuelo para el sufrimiento, y alivio para el cansancio y el dolor de estas personas. Por eso hoy es un día, dentro de la gravedad que sufre Cristina, para felicitarnos por la sociedad que tenemos y lo bueno que hemos generado en ella. Para desear que esto se pueda universalizar y llegue a toda la humanidad. Para pedir, a lo divino y a lo humano, que se pueda llevar a cabo el trasplante a Cristina y veamos el milagro de su recuperación. Que haya corazones generosos para su corazón herido y cansado. Ojalá todos nuestros corazones se hagan mejores con este proceso que se está viviendo y nos lleve a todos a seguir trabajando por una sociedad con gran nivel humano de justicia, dignidad y compasión efectiva y fecunda.
José Moreno Losada