Nos queda un camino por andar, sobre todo para vosotros los padres y el hermano, comienza una etapa nueva, ojalá de vida verdadera y auténtica conversión. ¿Ahora qué?
RESUCITAMOS POR COMPASIÓN
al atardecer de la vida
Comunión de los santos: Eucaristía y compasión
No hay otro camino para enfrentarnos a nuestra muerte y la de nuestros seres queridos, independientemente de como lleguemos a ella: sólo la compasión y la misericordia nos llevan a la resurrección. Ahora si queremos estar unidos a Dios y a todos nuestros seres queridos, el camino es la comunión de los santos. Nuestra fe, la celebración de la eucaristía en la que recibimos ya en prenda la vida futura y la comunión con toda la humanidad, con todos nuestros seres queridos ya transfigurados por la muerte. Pero lo que más nos vale es la compasión y la misericordia, ponernos delante de cualquier dolor y sufrimiento, frente a toda injusticia, para facilitar la vida a otros, para aliviarla de verdad, para consolar, para animar.
Herida aliviada en la misericordia
La misericordia compasiva será nuestro bálsamo y nos ayudará a aliviar la herida de la ausencia, siempre estará el dolor, el vacío, pero será muy distinto si lo envolvemos con amor, generosidad y compasión. Así seremos dignos hijos de Dios y verdaderos hermanos de Jaime, que ya estará en el cielo, en un abrazo divino que le ha devuelto la mejor de sus sonrisas y el mejor de sus sentimientos, como cuando se abrazaba de corazón en su tierna infancia a todos vosotros.
“Por ellos…”
Por ellos