Liturgias para el encuentro: del cura y el alcalde.
Un hecho de vida
Nada extraño y todo profundo. No había ni que predicar mucho, porque la misma celebración hablaba de verdadera fe y sentido profundo de la vida y de toda la familia allí reunida. El alcalde, junto a la madrina, dieron también palabras a su compromiso de colaboración con los padres en la tarea de ayudar a Manuel a tener un horizonte humano, cristiano, trascendente y amoroso en su vida.
Después llegamos al salón donde íbamos a pasar el día compartiendo la mesa agraciada y agradecida que nos habían preparado. Pero para sorpresa de casi todos los comensales, allí había algo especial. Una mesa de celebración, altar secular y entrañable, color blanco, rodeado de flores, con luces de vida encima, atril… y símbolos como unos anillos, botes de arena… y cuando todos estamos dentro, entran con sigilo y alegría Adela y Jorge, han elegido en el día del bautismo de su hijo darle formalidad a su ser de pareja a nivel civil. Sólo habían dicho en la invitación al bautismo que habría sorpresa, a la gente le pilló sin trajes de bodas externos, etc., pero los corazones estaban a punto para todo, sobre todo el de ellos.
Aquí el alcalde pasó a celebrante y el cura del pueblo -yo con él- pasamos a ser fieles ciudadanos de aquella ceremonia. Y descubrimos un modo de celebrar verdaderamente litúrgico y vital. Juan María, tiene muy preparado el rito matrimonial, no puede llamarse de otra manera. Él sabe de celebrar con profundidad, saber de la verdad del amor matrimonial, de la paternidad, de lo humano y siente también lo divino en medio de toda la humanidad. Es capaz de enlazar el génesis con un poema y hacer una reflexión pura de lo que es el amor verdadero y así lo participa a toda la asamblea antes de abrir paso al gesto civil institucional de compromiso y contrato. Su ser político y su ser cristiano no están separados más bien se alimentan mutuamente. Las palabras de consentimiento, las alianzas significativas, y un gesto de arenas compartidas, signo del tiempo y de la historia de cada uno de ellos, que en este caso eran tres, la madre, el padre, el hijo… el sentido profundo del amor compartido en familia. Allí estaba el gozo de lo humano, cifrado en el amor celebrado muy sencillamente pero con mucha verdad y naturalidad.
Allí estaba el sacerdote del pueblo y el alcalde, y los dos se dijeron palabras agradables y fraternas. Le comentaba yo al sacerdote Fermín que tenía un serio competidor litúrgico, pero la verdad es que me agradó profundamente el participar en dos celebraciones, la religiosa del bautismo y la civil del matrimonio, cargadas de sentido, de buen hacer, de palabras de vida, de sentimientos comunitarios, de verdadero amor y de auténtica alegría. No me extrañó nada, y gocé mucho. No suelo estar en papel pasivo litúrgico en estos eventos y de alguna manera eso me permitió gozar tanto el bautismo como el matrimonio de un modo original y contemplativo. Para mí Dios estuvo a borbotones en los dos momentos y en todo lo que siguió después. Felicito al cura y al alcalde de la Pueblo, por saber vivir y estar con el pueblo, con los feligreses y los ciudadanos. Espero que podamos seguir viéndonos y deseo vida santa al niño y amor eterno a los esposos y padres. Y sí, Adela y Jorge, estoy dispuesto para cuando vosotros, con toda la sencillez y discreción que deseáis, celebrar el sacramento cristiano del matrimonio, agradeciendo de modo directo y explícito a Dios vuestras vidas y su encuentro tan nuevo y tan fecundo. Pero quiero que estén de testigos el cural y el alcalde de la Puebla, porque son de fiar.
José Moreno Losada. Sacerdote.
“Entre lo divino y lo humano, pero sin fronteras entre lo uno y lo otro, va deambulando mi vida de cada día, como la de todos. Me muevo como ciudadano de a pie en la ciudad secular, como hermano en medio del mundo y como oveja-pastor en el ámbito eclesial, y no soy más que puro intento de una identidad en estos caminos de lo humano y de lo divino. Abro este blog con el deseo de seguir siendo encuentro y, ojalá, para abrir los ojos, con todos vosotros, a lo trascendente y lo inmanente de nuestra historia cotidiana." Pepe Moreno Losada, nacido en Granja de Torrehermosa en 1958, ahora –ya mayor- sacerdote en Badajoz y profesor en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura.