“Te doy gracias Padre, porque estas miradas tan sencillas y fuertes son tuyas…”
Un pequeña-gran exposición
Ayer, la mañana fue de trabajo pero me dejó en el centro a las doce de la mañana, algo poco inusual. Había de volver andando a casa,hasta la estación de Renfe, y me disponía a ello, me paré con Matías Ponce en San Francisco, hablamos y compartimos una charla viva y eficaz como suele ser siempre que nos vemos, de confesión mutua y de animación compartida. Había que ponerse de nuevo en camino, pero desde el día interior había visto una noticia que me llamaba a cambiar de rumbo. El periódico anunciaba una exposición de fotografías con el título “miradas que inspiran” organizada por Aspaceba con el ánimo de hacerse visibles en la sociedad. Aspaceba es una realidad muy entrañable, junto a Apnaba, Aprosuba… y otros centros, porque rodean nuestra templo parroquial y los sentimos como nuestros. Por eso sentía el deseo de visitar la exposición.
En el corte inglés y no tiene precio
Está expuesta en la sala de exposición del Corte Ingles, en la sexta planta, o sea que hay que hacer todo el recorrido de la tienda, pero religiosamente me plante en la escalera eléctrica y sin distracción me llevó a templo de las miradas. La sala completamente vacía, allí estaban las fotografías y yo. El espíritu se encendió enseguida, conocía casi todos los rostros que allí estaban reflejando la vida. Conocía también muchas de las firmas de las fotos, personas que dan la vida con ellos y por ellos. Me seducían los pequeños rótulos de presentación de las fotografías con las que iba rezando en mi interior. Frente a toda la parafernalia de lo que puedes comprar estaba el grito de lo que se puede vivir y de lo que es verdadero en la vida, en la última planta, allí donde se remeda un cielo azul con estrellas, pero que en este caso las estrellas estaban vivas en las imágenes de lo real, en el corazón de los que luchan y abrazan la realidad y hace de su cruz su gloria, lo cual tiene más valor que nada en el mundo, pero no tiene precio. Como dice la Escritura, si alguno quisiera ponerle precio a ese amor y a esa lucha, si lo quisiera comprar con todas las riquezas de este mundo, se haría despreciable.
Este año serán nuestra luz
Me daba paz saber que en nuestra parroquia de Guadalupe tienen sitio y acogida como miembros de plenos derecho, que realizamos actividades pensando en ellos y que queremos hacer más. Precisamente esta año nuestros objetivos desde la dimensión sociocaritativa de la comunidad parroquial queremos conocerlos más, establecer más lazos de relación vital con ellos, ofrecerles nuestros servicios de modo adaptado a ellos y a sus familiares, trabajadores, así como compartir nuestros bienes materiales con ellos, intentando poder subvencionar algún proyecto que ellos nos propongan y que les facilite la vida, ya que las ayudas que tienen siempre son pocas para lo que necesitan dada sus situaciones personales tanto a nivel físico como psíquico.
¿Visita obligada?Entro pocas veces en este tipo de centro comerciales, pero ayer era visita obligada porque había un templo de miradas, que me iban a inspirar sin duda y que me iban a mostrar el rostro de un Dios encarnado y humanizado hasta los tuétanos. Se puede hacer peregrinación subiendo y bajando sin pararse, contemplando todo lo que tiene precio pero que la carcoma y la polilla se lo lleva, abriéndose a las miradas que inspiran y hablan del absoluto, de lo único importante, del valor de cada momento, de la grandeza de cada capacidad y del tesoro del cuidarnos y el querernos porque sólo eso puede rebasar nuestro deseo de felicidad. YO recomiendo la exposición y la pediremos para contemplarla en nuestro centro parroquial y reflexionar sobre ella.