Se llama José Luis Pérez Molano, pero en el acuartelamiento Santa Ana de Cáceres le conocen más como ‘Chewui’. Aquí lleva décadas alimentando a jóvenes vestidos de militar, primero a reclutas en la mili y luego a soldados profesionales. En la actualidad (en noviembre de 2013), trabaja en la empresa Masenga S. L., dirigiendo a unas cuarenta personas que se encargan de dar el desayuno, la comida y la cena en el CEFOT (antiguo CIMOV y CIR) de Cáceres.
–¿De dónde es?
–Soy natural de Cáceres.
–¿Cuánto tiempo lleva trabajando en el Campamento Santa Ana?
–Ya se me ha olvidado un poco cuando empecé, porque fue hace mucho. Creo que fue en 1974 ó en 1975. Comencé a trabajar en la cantina, con La Pollería famosa; luego he trabajado en la limpieza y después en el cátering, dando las comidas, en donde llevo seis años.
–Muchos antiguos reclutas hablan de La Pollería, diciendo algunos que les ha quitado mucha hambre.
–La Pollería era muy conocida. Yo creo que les gustaba porque era una evasión para los reclutas, era una evasión psicológica. Estaban como encerrados haciendo el servicio militar y La Pollería estaba fuera del recinto militar, fuera de la alambrada. Parecía como un bar de carretera y trabajábamos civiles.
–¿Dónde estaba La Pollería?
–En donde se encuentra ahora el gimnasio, ya dentro del recinto militar.
–¿Cómo se llamaba de verdad La Pollería, porque no creo que tuviera ese nombre?
–Se llamaba Bar Familiar, pero se le conocía por La Pollería porque hacíamos muchísimos pollos asados, además de bocadillos y de todo.
–¿Estaban buenos los pollos que hacían?
–Sí. Paraban hasta los camioneros a comer los pollos asados. Venía mucha gente… hasta de Cáceres. Estaban muy bien de precio y estaban muy buenos. La verdad es que estaban muy ricos.