“Cáceres: pavoroso incendio en La Montaña‘. Este es uno de los titulares de la primera página del Diario HOY del 4 de agosto de 1984. El texto de la noticia comenzaba así:
“A la una de la madrugada continuaba el violento incendio que poco después de las cuatro treinta de la tarde de ayer se inició en la zona de la Umbría de la sierra de la Mosca, emplazamiento del santuario de la patrona de Cáceres. El siniestro, que enseguida alcanzó grandes proporciones, afecta a cientos de hectáreas con diversas especies arbóreas y amplias zonas de pastizales y monte bajo. Los esfuerzos de los bomberos de Cáceres, fuerzas de la Guardia Civil y soldados del CIR 3 que a última hora se sumaron a los trabajos de extinción, no habían dado el resultado apetecido a primeras horas de la madrugada de hoy pues el incendio, aunque controlado, no había podido ser sofocado todavía“.
Al día siguiente se informaba en este mismo medio de que el incendio duró 12 horas, destacando la intervención del industrial Pedro Rodríguez Santano, que desplazó al lugar su maquinaría para hacer un cortafuegos de 300 metros de longitud, destacando también la actitud de los reclutas que tuvieron que trabajar duro de madrugada para evitar que el fuego avanzara.
En las décadas de los setenta y ochenta era muy normal que los jóvenes que hacían el servicio militar obligatorio en Cáceres ayudaran a los bomberos en grandes incendios que afectaban a los alrededores de Cáceres. Incluso en una noticia del Diario HOY del 4 de julio de 1998, se indica que militares del entonces CIMOV participaron en la extinción de un incendio que amenazaba las casas de la urbanización Ceres Golf, adosada al acuartelamiento.
Reclutas de 1983 en los ejercicios de tiro; seguro que algunos también hicieron ejercicios de bombero.
En la jura de bandera que tuvo lugar en Santa Ana el 15 de agosto de 1981, el entonces coronel jefe del CIR, Manuel Rodríguez de la Peña, en su alocución a los nuevos soldados les habló de su intervención para apagar uno de esos pavorosos incendios. El Diario HOY publicó este texto contándolo, del que no quitamos ni añadimos una coma:
“Los aplausos comenzaron a sonar más fuertes cuando el coronel jefe hizo referencia a la anécdota ocurrida hace unos días, cuando los soldados fueron llamados para apagar el fuego en unos montes próximos. “En esa operación -dijo – uno de vosotros se lesionó y a él se le acercó una señora y le dijo: “Tu madre no puede darte un beso, por eso lo hago yo“. En este momento la emoción embargó las palabras del coronel, quien se mostró orgulloso de “esta raza de hombres y mujeres que posee nuestra nación“.