A las puertas de un nuevo año, estrenaremos presupuestos de las comunidades autónomas, y también nuevo Gobierno nacional. Teniendo en cuenta que en muchas regiones ha cambiado el signo político, y que los cambios de gobierno significan en muchos casos nuevas políticas, a las pequeñas empresas y autónomos se nos ocurren algunas medidas que podrían facilitar la vida de los empresarios pequeños de este país. Para muchos de ellos, cualquier pago a final de mes puede suponer un problema, por lo que serán bienvenidas todas las ideas que consigan que los pequeños negocios fueran más ágiles.
Las empresas tienen que relacionarse, de alguna manera y de forma inevitable, con la administración pública, esa administración que todos los partidos políticos prometen una y otra campaña electoral aligerar burocráticamente, pero que nunca abordan. Uno de los temas siempre recurrenter para las pequeñas empresas es la necesidad de certificaciones de calidad para poder acceder a los concursos públicos cuya falta impide el acceso a las pymes acceder a los concursos. La dinámica se vuelve diabólica cuando es exigida para concursos a los que únicamente grandes empresas poseen. Y por el contrario, una discriminación positiva a favor de las pymes y autónomos para su acceso a la contratación y licitación públicas favorecería su acceso.
Un coste fijo como es la cotización de la Seguridad Social, ya sea como autónomo o como administrador de una Sociedad Limitada, se convierte en una carga inasumible en muchos casos. Los gobernantes tendrían que tener en cuenta que una empresa en sus inicios se encuentra muchas veces en pérdidas, o no llega ni para pagar el recibo de autónomo, por lo que un sistema progresivo en función de sus ingresos, rebajas de IRPF, cuotas fijas realmente bajas mantenidas al menos 2 años, que es el plazo mínimo para ver si un negocio tiene éxito, serían medidas que inducirían a la tan necesaria creación de empresas en tierras como Extremadura, donde se necesita un tejido empresarial más fuerte.
La financiación de las pymes y autónomos es la piedra filosofal. Sistemas auténticamente ágiles con las empresas de capital riesgo públicas y de avales permitirían que las propias pymes accedieran a la financiación de cualquier entidad bancaria con la seguridad de que los avales públicos garantizan su proyecto como si de un cliente con mayor solvencia se tratara. Existir existen, pero su rigidez en la actualidad los hacen imposibles de conseguir.
No muchas cosas, pero muy necesarias: Agilidad en la tramitación burocrática y concursos públicos; pagar seguridad social en consonancia a lo que cada uno produce; y acceso a liquidez económica con garantías publicas fácilmente obtenidas serían las claves básicas de lo que un autónomo y pyme debería exigir a sus gobiernos. Sin estas condiciones es imposible crear empleo, y sin empleo, las administraciones públicas tendrán que seguir endeudándose para pagar su ingente peso en el PIB.
Si se quiere luchar contra el fraude fiscal y la economía sumergida de la que no se habla, pero que ha crecido en esta crisis hasta casi el 30%, solo hay que darle al pyme y al autónomo armas suficientes para crear, aguantar y desarrollar sus negocios .
¿No está claro que si los autónomos pagaran 50 euros al mes durante dos años, tuvieran un sistema de criterio de caja de IVA real donde no pague IVA hasta que no ingress la factura, no como la chapuza a la española que se pretende, y llegara a los préstamos de manera fácil, no se darían más españoles de alta y se crearían más pymes eliminando economía sumergida?
En pocos días, ya sabes que los nuevos nos recordaran que “Donde dije digo… quería decir…Diego…”.Y ser pyme o autonomo es crear empleo y crear riqueza mientras te sacan los higadillos a impuestos. Pero que se mueva el dinero todos los politicos quieren.. ni uno dice que no . Pero eso es cuestión de cuentas, y ya sabemos que todo lo que no son cuentas en este tema… son cuentos.