Hay siete alegrías que solo podrás entender si corres:
1. Acabar la carrera. Parece una obviedad, pero nos gusta terminar lo que empezamos. Retirarnos no va con nosotros, por tanto, finalizar una carrera es siempre motivo alegría.
2. Mejorar tu tiempo. En este lenguaje de 4.30 ritmo promedio, muchos se pierden, pero para los que saben de lo que hablo, mejorar es fundamental. Bajar los tiempos es algo inevitable si seguimos una buena planificación de entrenamientos. Es para estar satisfechos limarle segundos al crono de nuestras marcas personales.
3. Sacar tiempo para entrenar. De tiempos va la cosa, y de tiempo para entrenar. Hoy en día, la mayoría compaginamos esta afición con nuestros quehaceres del día a día. Conseguir una hueco en el día para entrenar, muchas veces es misión imposible. Sacar tiempo, de momento nos saca una sonrisa ese día. Corre, coge las zapatillas…!
4. Estrenar zapatillas, sí, otras. Al final siempre parecen pocas, aunque ya no entren en casa. Es una alegría tonta estrenar zapatillas y sentirse como un niño con zapatos nuevos.
5. Cruzar la meta. No sé qué tiene ese arco con cronómetro que, cuando lo ves acercarse al fondo, se te quita la fatiga, aprietas los dientes, y lo cruzas con una gran sonrisa. Es ese momento, es esa sensación de superación cruzando la meta.
6. Conocer a alguien que también corra, pero menos. Es un tema muy recurrente esto del “running”, pronto será conversación de ascensores. Conocer a alguien y tener un tema de conversación, al menos nos hará pasar un buen rato. Mucho mejor si corre algún segundo menos por kilómetro.
7. Que salga bueno el día de la carrera. El buen tiempo es determinante en nuestro estado de ánimo, por eso, si sale un buen día de carrera, afrontaremos con más ánimos la misma. Aunque la lluvia o el calor es para todos igual. Pero una carrera con buen clima ayuda bastante.