Alrededores del Palacio de Justicia.
MIRA LA GALERÍA CON TODAS LAS FOTOS AQUÍ
La capital belga nos recibió ya triste, hacía frío y en el centro había poca gente, apenas unas horas antes habían detenido a Abdeslam y las sirenas de policía todavía sonaban a lo lejos.
En los días siguientes, los turistas paseaban, tomaban fotos y bebían cerveza en una ciudad que se esforzaba por recobrar la normalidad entre militares, policías y camiones verdes que custodiaban las zonas más frecuentadas. Algo esperaban pero no sabían cuándo.
Militares en la calle.
Regresamos en el último vuelo del lunes antes de que los demás se cancelasen por la huelga de controladores aéreos.
Ayer martes nos despertamos con la triste noticia de los atentados de Bruselas.