Entre los personajes históricos, Ulises es mi héroe predilecto: era el rey pobre de la pobre isla de Ítaca. Pero Ulises aventajaba a todos en resistencia, astucia o ingenio; era un especialista en la supervivencia y gracias a ello, puso fin a la cruenta guerra de Troya. y superó las mil calamidades en su largo viaje de regreso a su amada Ítaca.
Ulises engañando a Polifemo
Aprendamos de él también en las carreras. La astucia, el ingenio y los trucos, son armas importantes y legales para conseguir la victoria: estratagema por estrategia. No siempre gana el más fuerte.
Ese clásico cuento que contamos los corredores de maratón, de que no queremos ganar a nadie, que solo queremos vencernos a nosotros mismos, es mentira o al menos es una verdad a medias; a nadie que compite en una carrera le gusta perder. Considerando que es así apliquemos algunos trucos en nuestras próximas carreras.
Nunca salgas delante de tu posible rival, déjale que lleve él la iniciativa, vigilando siempre la distancia que se pueda anular. Si es él el que impone esa táctica, y se acerca peligrosamente, hacia el final de la carrera, engáñale fingiendo ser alcanzado por él: esto os permitirá relajaros, y cuando él se haya esforzado y esté apunto de rebasaros, le dais un tirón y así dos o tres veces; muy probablemente le rompáis el ritmo y lo dejéis sin capacidad de reacción (en alguna ocasión al darse cuenta mi rival del truco, me ha dado recuerdos cariñosos para mis padres).
Cercioraros de cuales son los rivales en vuestra categoría, no os metáis en guerras que no sean las vuestras.
En la salida, colócate lo más cerca posible de la línea de partida y en el lado de la primera curva; recortad en todas ellas, como los coches de fórmula uno, y no hagáis un metro de más.
No vayáis nunca en cabeza, dejad esa posición al aspirante a campeón o al exhibicionista de turno, en meta es cuando hay que ir delante; recordad siempre que en el pelotón se va más cómodo y con menor esfuerzo.
Vigilad los listados de vuestra categoría, que no se os cuele algún pirulero y si tenéis constancia de que falsifica la edad para beneficiarse, decídselo sin más a los Jueces: esta clase de gente no es astuta o lista, es simplemente sinvergüenza.
Todo se reduce a poner en marcha la regla maestra de la Física: La ley del mínimo esfuerzo para el máximo rendimiento.
Si con todas estas recomendaciones conseguís vencer a vuestro rival en la próxima competición, el viejo Ulises sonreirá reconfortado en el Olimpo, y hasta quizás interceda para que Atenea nos sea propicia en nuestra carrera más importante.
Un saludo y seguiremos corriendo hasta…. que el cuerpo aguante.