El suyo le responde lo evidente: que es joven, que es guapa y que se cuida; pero también lo que no se ve: que es legal, inteligente y trabajadora, y que triunfa en su vida social y profesional porque se lo ha peleado y se lo sigue peleando todos los días. Así que se sube a unos taconazos de vértigo y se abre un poco más el escote. Por muchas razones: porque se lleva, porque se gusta, porque le da la gana… Incomprensiblemente, el espejo sucio que refleja al baboso que la está acechando le insiste en que ella se ha arreglado así solo para él y para su tétrica lujuria.