ME LLAMO JOSÉ TOMÁS CAPOTE y soy exalumno de la escuela de Tauromaquia de la Diputación. Escribo esta carta al director por si mi experiencia pudiera ayudar a alguien, igual que alguien me ayudó a mí. Los profesores estaban ilusionados conmigo: decían que prometía en la chicuelina, la media verónica y el pase de pecho, aunque cojeaba un poquitín del ánimo y a veces salía al ruedo más sobrado de prudencia que Curro Romero en una tarde larga. Así que decidieron contratar a un psicólogo para que me viera de ese y otros defectillos. El psicólogo resultó ser psicóloga, una niña muy mona que enseguida me miró desde abajo; yo agaché el testuz y rebufé, nos tentamos mutuamente y culminamos a medias una faena memorable. Y el colofón: como psicóloga me ha hecho ver el error que me cegaba, me ha quitado de la cabeza la obsesión toricida y me ha convertido en animalista. ¡Suerte suprema!