INTÉNTALO. INTENTA PONERLE PALABRAS AL ABSURDO MORTAL, agótate buscando sustantivos para lo innombrable y adjetivos para lo incalificable. Será inútil: estás demasiado lejos de comprender la geometría de la nieve ensangrentada. Así que muérdete las lágrimas y cállate, deja respirar al silencio, inhala muy lentamente su tristeza y aletarga con música ese dolor que te desgarra y que sin embargo no te pertenece. Y escucha brotar, como el murmullo de un manantial sagrado, la canción donde el viejo poeta roquero se lamenta de lo que ocurrió, de lo que ocurre y de lo que volverá a ocurrir. Ahora supón que eres tú quien se arrodilla sobre el cadáver en la acera, llorando a gritos y manteniendo a la vez las manos a la vista porque pueden matarte si cuestionas sus caprichos. Ya no es ningún secreto: pueden pegarte diez tiros en cinco segundos sólo por vivir dentro de tu piel americana.