AQUELLA MAÑANA FRÍA LA VIEJA TOSTADORA se rindió tras un último y heroico esfuerzo: demasiada tostada entre pecho y espalda. Bajó al centro comercial y pasó revista al lineal donde se le ofrecían relucientes las tostadoras más coquetas, con más ranuras y más botones, incluso con mando a distancia y Bluetooth. Eligió una bien hortera. Al salir, un mensaje lo amonestó desde una valla publicitaria: «Repara más, compra menos. 15 de marzo, Día del Consumo Responsable». Volvió a casa con las manos vacías. Rescató la tostadora de la basura, la abrió, limpió las resistencias y tensó un muelle que le pareció flojo. Segundos después de encenderla, el aroma a pan tostado inundó la cocina como en los días más tiernos de su infancia. Adormecido por el olor de los recuerdos y orgulloso de saberse un consumidor concienciado, se dio cuenta demasiado tarde de que la tostadora no se apagaba sola.