EL EJÉRCITO MARCHA BAJO LAS VIEJAS BANDERAS envanecidas de las últimas victorias y las próximas conquistas. Al terminar el desfile, las troyanas pliegan en silencio las sillas de madera, recogen los vasos de plástico chafados por las pisadas y barren las cáscaras de pipas de girasol y las colillas acumuladas al pie del monumento a los caídos, en cuyo pedestal luce una placa de mármol labrada con nombres que los dedos de una anciana de negro acarician mientras repite sin cesar: «Todos los muertos tienen la edad de sus fotografías». Otra Hécuba, sentada a la sombra, teje patucos para un nieto demasiado pequeño para jugar a matar o morir. Su coro de lágrimas mudas maldice a los gobernantes y exige paz y desarme: se niegan a seguir identificando cadáveres por los zapatos vacíos. Y al fin parten silenciosas, desorientadas, desparramadas, mientras los hombres planean la próxima guerra.
24 de mayo. Día Internacional de las Mujeres por la Paz y el Desarme.