La Universidad de Extremadura, la UEX, está a punto de publicar la última edición de su Estudio sobre inserción laboral. Se trata de una encuesta que realiza a los alumnos titulados unos años después de abandonar la universidad. Entre otras cuestiones, se les pregunta si en ese momento están trabajando o no; en el caso afirmativo, cuánto tiempo tardaron en conseguir el empleo; si es en la empresa privada o en la administración pública; a cuánto asciende su remuneración, etc… Este estudio se lleva elaborando desde 2003.
La UEX me ha avanzado los principales datos, correspondientes a la encuesta que se hizo el año pasado a los alumnos de las promociones que consiguieron su titulación entre 2010 y 2011. En esos años terminaron sus estudios 4.200 alumnos. El 55% de ellos reconocía estar trabajando en el momento de ser encuestados. La mayoría, tardó como máximo 9 meses en estar empleados.
Si lo comparamos con los años anteriores, el porcentaje de inserción laboral ha bajado ligeramente con respecto a la última encuesta, realizada en 2010, cuando el 56% había encontrado trabajo. Sin embargo, si miramos a las cifras que se manejaban antes de la crisis, entre 2003 y 2006, la media arrojaba que el 85% de los alumnos titulados durante esos años conseguía un empleo.
En cuanto al tiempo que tardan los titulados en conseguir ese primer empleo, la media está en los 9 meses, según el último informe. Tiempo que ha ido aumentando desde la primera encuesta. Las promociones que salieron de la UEX entre 2003 y 2007 tardaban entre 3 y 4 meses como máximo de media.
Según me cuenta el vicerrector de calidad e infraestructuras de la UEX, Antonio Díaz Parralejo, el dato referente al tiempo en encontrar empleo es el más relevante de todos. El resto de la encuesta es casi idéntica a la anterior. Por lo tanto no habrá sorpresas, por ejemplo, en el tipo de salario medio de los recién titulados, que suele rondar los 1.100 euros de media. Eso sí, según la titulación que se trate se cobra más o menos. En los trabajos relacionados con las ciencias de la salud, el salario llega a ser de hasta 1.200 euros, mientras que los sueldos de los trabajos de estudiantes en humanidades rondan los 900 euros.
En cuanto a las titulaciones o grados que más “salida” tienen en el mercado laboral, el 21% de los alumnos que estaba trabajando tras terminar sus estudios en 2008 y 2009 había estudiado una titulación relacionada con las ciencias de la salud. En el ránking le siguen las que tienen que ver con la educación, con el campo de la industria, las relacionadas con la construcción y por último los estudios que se exigen para trabajar en el sector de la banca.
Cuando comenté estos datos en la redacción, la reacción de mis compañeros fue prácticamente unánime: “pues yo pensaba que nadie encontraba trabajo tras dejar la universidad”, “Me parece que se tarda poco tiempo en conseguir un empleo teniendo en cuenta la situación económica actual”, “yo pensaba que la universidad era una máquina de hacer parados”… Consideran bastante aceptable y positivo en las circunstancias actuales que al menos la mitad de los titulados consiga un empleo y que la mayoría lo haga en menos de un año. Otra cosa es la calidad de ese trabajo.
Una de las conclusiones que se pueden sacar de todos estos datos es que “cuanta más formación, mayor oportunidades de empleo”. Pues bien, para reforzar esta idea, el vicerrector me aporta otro dato: que de la alta tasa de paro de nuestro país según la EPA, la tasa de los desempleados que cuenta con una titulación universitaria es del 14%.
¿Y qué piensan los alumnos que actualmente están en la universidad?
En la encuesta que hicimos nosotros mismos a varios universitarios por el campus pacense para los informativos de la tele, la mitad de ellos pensaban que iba a tener dificultades en encontrar trabajo. Tres estudiantes de matemáticas eran los más optimistas y confiaban en no tener muchas dificultades. Igual que otro de física. Dos de magisterio se mostraban más pesimistas y aseguraban que tardarían “mucho tiempo”. El resto, de enfermería, química, ingeniería… no sabían cuándo encontrarían su primer trabajo, y se mostraban convencidos de que no iban a tener más remedio que salir de España.