Hoy he recibido un correo que me ha emocionado, lo ha escrito una madre pero no para hablarme de sus hijos sino para hablarme de otra madre, su hermana.
La historia de su hermana es la historia de la impulsividad, del descontrol, de la ausencia de decisiones que es el origen de lo que llamamos equivocaciones. Una historia cercana, una historia en la que no se habla ni de agradables recuerdos ni de alegres fotografías familiares que subir al Facebook . Una vida que amenaza y arrastra a otras vidas, la de los hijos, los propios hijos.
Y es que cuando el “carpe diem” deja de servir de justificación, cuando los años pasan y nos ponen frente al espejo de los hijos, cuando llega ese momento en el que los “malos padres” se dan cuenta de lo que han hecho y quieren rectificar es cuando se convierten en la madre o el padre pródigo.
¡Que fácil es ser hijo pródigo pero que difícil es ser padre/madre pródigo!
Ser unos buenos padres no es fácil, no es sencillo y la mayoría de los padres lo sabemos y por eso buscamos referentes para educar ( en nuestra familia, en amigos, en libros, en blogs…) pero hay padres que viven sus vidas sin darse cuenta del daño, del dolor que están sembrando en sus hijos por lo que ven y viven. Y cuando se dan cuenta a veces el daño es muy difícil de reparar.
¿Cómo ayudar a unos padres pródigos ?
Pues les recuerdas que siempre hay tiempo para volver a empezar.
Siempre hay oportunidades para pedir perdón para reconocer el daño y los estragos que se han causado.
Siempre hay tiempo para dedicar tiempo a los que queremos. Tiempo para entender el rechazo de los hijos dañados, porque los hijos también necesitan tiempo para entender la razón por la que su padre o su madre se comportaron de tal manera.
Recordad que esta tarea requiere de perseverancia, de respeto, de capacidad para encajar los golpes que nacen en la rabia acumulada de los hijos.
La propia vida es muchas veces nuestra penitencia, hay hijos que están tan dañados que no aceptan a sus padres pródigos. No, no son malos hijos solo son hijos forjados en el resentimiento.
¿Cómo ayudar a los hijos de los padres pródigos ?
Estos hijos necesitan aprender el valor de perdonar.
Necesitan capacidad para comprender cómo es posible que alguien a quien amas actúe como si no le importaras.
Necesitan saber que su rabia es lógica pero que sólo les sirve para envenenarse.
Necesitan que alguien les hable de manera positiva de sus padres, y sobre todo necesitan tiempo, a veces un tiempo que los padres no tienen y es que las equivocaciones de los hijos las perdonan fácilmente los padres pero las equivocaciones de los padres no las perdona nadie.
Hoy he recibido un correo que era una llamada de auxilio desesperada, la búsqueda de un cabo que poder ofrecer a una querida hermana, la hermana que intenta salir del descontrol pero que al tener la puerta llena de los cascotes de todo lo que ha roto no sabe por donde salir. Con hermanas como tú seguro que encontrará la salida.