>

Blogs

Carlos Pajuelo

Escuela de Padres

Cómo enseñar el valor de la compasión

todas las personas son merecedoras de una vida digna.

Ya ha pasado un cierto tiempo de la publicación de la foto de un niño sirio de tres años ahogado en la orilla de una playa turca. Una foto que ha conmovido a medio mundo. Me gustaría retomar el tema pero desde la óptica en la que en este blog tratamos los acontecimientos: como una oportunidad más para seguir educando.

Y es que creo que el mejor legado que esta impactante foto puede dejarnos, más allá que el de fustigarnos  con eso de qué sociedad estamos creando y otras cantinelas que no sirven para nada, es el de la imperiosa necesidad de educar en la compasión. La necesidad de los padres de aprender, y de enseñar a sus hijos, el valor de la compasión.

¿Cómo educar en la compasión?

Para educar en la compasión es necesario que nuestros hijos vean en sus padres que:

La compasión no es sentir pena por “esos pobres desgraciados” que no tienen la suerte de ser como nosotros, ni de tener lo que nosotros tenemos; la compasión no surge de la pena sino que surge de la empatía., de la convicción de que todas las personas son merecedoras de una vida digna.

La compasión tampoco es una especie de postureo, más o menos mediático, que sólo nos lleva a mostrar nuestra más absoluta indignación de una manera pasiva e impotente. La compasión es una actividad se ejerce  sintiéndote implicado y competente para hacer cosas. ¿Hacer qué? A veces cosas tan simples como cuidar la manera en la que hablamos delante de nuestros hijos de aquellos que son iferentes a nosotros. También ayuda mucho rascarse el bolsillo para ayudar a otros, educar a nuestros hijos a que sean generosos, no dando lo que nos sobra sino compartiendo lo que tenemos. No callándose cuando otras voces justifican lo injustificable.

La compasión no es tener grande el corazón si se tienen los ojos cerrados para no querer ver la dura realidad de muchas personas y, así,  no asumir nuestras responsabilidades con aquellos de los que nos compadecemos. Cerrar los ojos o mirar para otro lado no es la mejor manera de ser compasivos. El mundo en el que vivimos está lleno de luces y sombras y tenemos una tendencia en ocultar en exceso a los hijos los aspectos más dolorosos de la realidad pero creo que eso no les ayuda a ellos ni a nosotros.

La compasión es la capacidad de comprender a los demás. Para comprender a los demás es necesario, imprescindible, abrir bien los oídos y escuchar a los otros con sus propias voces en vez de dar credibilidad a la propia opinión, generalmente prejuiciada, que tenemos de ellos. Uno de los mayores enemigos de la compasión son los estereotipos y los prejuicios porque en ellos se forja el racismo, ya sea, rechazando a los que son diferentes por el simple hecho de ser diferentes o ya sea, mediante esa perversa tendencia de creernos superiores a los que no son como nosotros  a los que, además, achacamos el origen de todos nuestros males.

Para desarrollar el valor de la compasión hay que saber perdonar. El rencor es enemigo de la compasión. Perdonar significa que lo pasado pasado está, pero no significa que uno no tenga que responsabilizarse de las consecuencias de lo que hace, de lo que hizo y de lo que hará.

Nuestro mundo es muy mejorable, el ser humano es capaz de crear las mejores maravillas pero también de protagonizar las más grandes atrocidades. La compasión, educar en la compasión es una estupenda manera de poner tu granito de arena en comprometerte a mejorar la casa común en donde habitamos.

Hay quién considera que la compasión es una especie de “buenismo” que no nos lleva a ninguna parte porque “o comes o te comen”. Yo prefiero ese buenismo al “hijoputísmo” de considerar a los otros como si fueran los enemigos a los que negar el pan y la sal porque ponen en peligro nuestro bienestar.

Cuando tus hijos estén comiendo, jugando o durmiendo plácidamente en su cama, recuerda como te gustaría que los trataran si un día parecieran sirios.

Yo tengo mucho que mejorar para que mis hijos mejoren.

La tarea de ejercer de padres

Sobre el autor

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.


septiembre 2015
MTWTFSS
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930