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Carlos Pajuelo

Escuela de Padres

“Tu hijo es diferente”

todos los hijos , todos, tienen los mismos derechos.

Todos los hijos , todos, tienen los mismos derechos.

Eso les dicen, como un disparo a bocajarro, a algunas madres y padres cuando se refieren a sus hijos. Y por si el disparo en medio de la cabeza no hubiera hecho suficiente efecto, les añaden un tiro de gracia: “te lo digo por tu bien y por el de tu hijo”.

¿Hijos diferentes? ¿Qué significa eso? ¿Les estamos diciendo a padres y madres que sus hijos son de otra clase, que no tienen sitio en nuestra estupenda, plácida y homogénea sociedad? ¿Que molestan? ¿O quizás lo que les queremos es abrir los ojos a los padres y madres porque creemos que no “ven lo que tienen en casa”? ¿Estamos diciendo que la avería está en sus hijos y que, ante eso, no podemos hacer nada más que decir, “pobrecitos” y “pobrecitos padres lo que estarán pasando”? ¿Les estamos diciendo: buscad un sitio en donde los diferentes pasen desapercibidos entre otros diferentes?

El problema es aún más sangrante porque los que les dicen a unos padres y madres “Tu hijo es diferente” muchas veces son otros padres y madres.

Los padres y madres solo tienen hijos e hijas. Hijos e hijas que comparten las mismas necesidades (afecto, educación, salud, integración social). Sólo existen  los diferentes cuando los otros les negamos el acceso a los espacios comunes porque creemos que están mejor en espacios diferentes.

Inclusión es una palabra muy bonita, pero de nada sirve si lo que tienes es miedo a los “diferentes”.

La inclusión no busca la invisibilidad de los hijos diferentes, lo que busca es lo contrario: señalar que la diversidad es una característica de los seres humanos.

Inclusión es una palabra muy bonita pero supone realizar un esfuerzo, el esfuerzo de dedicar tus recursos y organizarlos para atender a la diversidad en cualquier espacio.

Los padres y madres de los hijos “diferentes” necesitan que los otros padres y madres piensen que los hijos de los demás son tan hijos como los suyos. Y por lo tanto, que tienen derecho a lo mismo que sus hijos. A eso lo llamamos empatía.

Los padres y madres solo tienen hijos. Seres humanos. Personas. No lo olvides, cuando hablas con sus padres estás hablando de su hijo.

Cuando alguien te diga que tu hijo es diferente, la mejor manera de contestar es decir: Sí, es verdad, pero tú también eres diferente, así que échame una mano para que mi hijo pueda disfrutar de los mismos derechos que disfrutas tú.

Algunos padres y madres lo único que necesitan es comprensión, esperanza, ánimo, ayuda para poder seguir educando a sus hijos.

Ser empáticos  no cuesta dinero.

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La tarea de ejercer de padres

Sobre el autor

Carlos Pajuelo Morán, psicólogo y padre de dos hijos, ejerce su tarea de Orientador en el Equipo Psicopedagógico de Atención Temprana de la Consejería de Educación y Empleo. Durante 21 años ha sido profesor asociado en la Facultad de Educación de la Universidad de Extremadura. En este blog los padres y madres interesados por los temas de la educación encontrarán información fácil y accesible, basada en aportaciones de la psicología y la psicopedagogía, que les ayude a identificar las competencias y habilidades que como padres poseen y a utilizarlas de la manera más eficaz para poder seguir ejerciendo esta apasionante, aunque a veces ingrata, tarea de ser padres.


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