Escuchar los miedos que expresen los niños y mantener la tranquilidad, claves para afrontar la negativa de los escolares a ir al colegio.
“Qué ganitas tengo que empiece el colegio” piensan más de un padre, madre, incluso abuelos en estos días previos al comienzo del curso. Bueno, no solo lo piensan. En algunos casos se les escapa a más de uno como una exclamación. Y la verdad es que la mayoría de padres están deseosos de que sus hijos regresen al colegio con la justificación de “volver a la normalidad”… Ya.
Pero la actitud en los escolares es totalmente distinta. ¿Hacemos una prueba? Pregúntale a tu hijo si tiene ganas de ir al colegio. Si te dice que está deseando comenzar, mira primero con atención no sea que te lo esté diciendo en modo irónico. Si lo dice en serio, pues nada, a esperar que comiencen las clases, y un problema menos.
Si por el contrario te dice que no, cosa que no está fuera de la lógica, tampoco te preocupes mucho pues la expresión “yo no quiero ir al cole” dicha con cara de hastío, por lo general, es una expresión de “con lo bien que estoy levantándome tarde, ocioso… la que se me avecina”.
También hay un reducido número de chicos y chicas que, en cuanto se acerca la fecha de inicio del curso, comienzan a presentar cambios conductuales, a mostrarse más nerviosos, irritados, o asustados.
Las causas fundamentales por las que los niños no quieren ir al colegio son:
–Características de la personalidad del hijo: sobre todo, los “mariagobios”, hijos muy preocupones, que siempre están pendiente de los isis (y si les caigo mal a los compañeros, a los profesores, y si me pegan, y si suspendo, y si me da clase don o doña …) Hay hijos que ven el mundo como una fuente potencial de peligro, y recuerdo que, en este tipo de casos, es muy común encontrarnos que el/la “mariagobio” se parece a su padre/madre.
-Por experiencias negativas en anteriores cursos, como haber sufrido acoso, fracaso escolar, dificultades de adaptación al centro, o dificultad para hacer amigos.
RECOMENDACIONES PARA AFRONTAR EL PROBLEMA
1.- Cuando un hijo dice eso de “yo no quiero ir al colegio” no le contestes con “ni yo quiero ir al trabajo y me aguanto”, ni minimices su temor con frases de “eso es una tontería”, o cosas del estilo. Pregúntale por qué no quiere ir, cuál es la razón, escucha lo que te dice. Escuchar no es aceptar.
2.- Diga lo que te diga, tu encárgate de decir: “no te preocupes, verás como tú sabrás afrontar esa situación, y si necesitas nuestra ayuda, ya actuaremos”.
3.- Mantente sereno y tranquilo, sobre todo si el hijo tiene “miedos” para hacerle ver que vas a hacer todo lo necesario para que esté seguro. Cuanto más seguro y confiado se sientan los padres, más seguridad y confianza trasmitirán a sus hijos.
4.- Trasmite al hijo la idea de que al colegio va a ir sí o sí. No le hagas creer falsas esperanzas.
5.- Trasmite la idea de que es normal que tenga miedo si lo que piensa es que “va a fracasar”, “no va a hacer amistades”, etc.
6.- Si ya hay experiencias de no querer ir al colegio de cursos anteriores, recuérdale que el curso anterior pensaba lo mismo, y todo lo que hizo para superar ese temor.
7.- Hay niños en los que esta tensión se manifiesta a través de problemas somáticos: dificultad para dormir, dolores estomacales, incluso vómitos matutinos de lunes a viernes. Son sólo la manifestación de tensión, así que no te preocupes, lleva toallitas húmedas, a limpiarse, y para el colegio.
8.- Si ves que tu hijo está muy alterado, será necesario que hables con su tutor/a para poneros de acuerdo sobre cómo le podéis ayudar desde casa y desde el centro.
Ya sabéis que yo recomiendo tranquilidad cuando los hijos se alteran. La tranquilidad no significa no hacer caso, sino trasmitir seguridad y confianza porque, cuando los hijos se alteran, necesitan que los que educan no estén alterados.
Feliz curso para todos