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Israel J. Espino

Extremadura Secreta

El castillo de Miramontes: fantasmas, ogros, tesoros y muertos famosos

Ilustración: Borja González Hoyos/

 

Ahora que los Reyes Magos acaban de visitarnos es un momento perfecto para recordar que uno de ellos, concretamente Baltasar, escondió un fabuloso tesoro en tierras extremeñas.

Puede que algunos de ustedes se sorprendan, pero seguro que no lo hacen los vecinos de Azuaga, porque el maravilloso tesoro está oculto muy cerca de ellos, en el cerro del castillo de Miramontes.

De hecho, el doctor Eloy Martos Nuñez,  que de estas cosas sabe un montón, afirma en su Mapa de cuentos y leyendas de Extremadura y Alentejo que, aun en estos tiempos, cuando había prospecciones alrededor del castillo, los lugareños se acercaban preguntando:

–  “¿Que hacéis? ¿Buscando el tesoro del Rey Baltasar?”

No es descaminado que el tesoro se atribuya al más moreno de los reyes magos, porque el origen de la fortaleza está relacionado con la tribu islámica de los Zuwaga, que desde el norte de África se diseminaron por buena parte de la geografía peninsular.

Sin embargo, la historia dice que el castillo de Miramontes se construyó sobre restos romanos. Y la memoria del pueblo lo atestigua afirmando que allí está enterrada nada más y nada menos que la hija del emperador Trajano. Al parecer la joven romana enfermó, y los médicos le recomendaron los baños del balneario de Alange. Al pasar por Azuaga, empeoró y murió. Por eso sus restos descansan bajo el castillo. Otras voces afirman que son las dos hijas de trajano las que aquí descansan convertidas ya en polvo de Miramontes, y a poco que escarbemos (no en la tierra dura, sino en los viejos textos) descubriremos  que unas lápidas encontradas aquí nos hablan no de las hijas, pero si de las dos hermanas de Trajano. Es el poso de realidad que siempre se encuentra tras beber de la leyenda.

Las hijas de Trajano también están enterradas en el castillo... o eso dicen (Foto: Jimber)

Las hijas de Trajano también están enterradas en el castillo… o eso dicen (Foto: Jimber para Extremadura Secreta)

Y siguiendo con las leyendas y con los romanos, no podemos obviar la que habla de otro insigne enterrado del castillo (que más que fortaleza parece ya un camposanto) nada menos que Viriato, el gran enemigo autóctono de Roma.

 

Quizás por no desmerecer a la leyenda de Trajano, las tradiciones orales cuentan que las hermanas de Viriato también fueron quemadas vivas y enterradas en el castillo junto al pastor lusitano. Y una vez más pasamos de la leyenda a la realidad: junto al castillo se encuentra el Mirador de Viriato, en el pueblo el pastor lusitano tiene una calle y hasta un Festival musical: El Viriato-Rock. Ya quisieran muchos de carne y hueso.

 No acaba aquí la cosa, porque esta leyenda viriata se funde  con la de otro insigne enterrado del castillo: Juan Colorín, del que algunos afirman que era un pastor al que un día los romanos le quitaron todo lo que tenía. Juan se hizo una porra y una noche, mientras el jefe romano dormía, Juan entró en su tienda y lo mató. Se cree que para no olvidarle le enterraron a él y a su porra en el castillo de Miramontes.

Sin embargo, otros afirman que Juan Colorín era menos justiciero y bastante más siniestro. M.C. Puerto Chicote recogió de fuentes orales en 1994 la leyenda de que Juan Colorín era un hombre-ogro que salía de noche con la porra y el candil y asustaba a los niños de Azuaga. Incluso se afirmaba que cuando atrapaba a algún niño lo encerraba en las mazmorras del castillo y luego se los comía. Los niños temían a Juan Colorín, pero una noche decidieron rebelarse, y cuando Juan Colorín bajaba del castillo con su porra y su candil  los niños se pusieron de acuerdo para echarle una manta zamorana encima. Lo apalearon, le quitaron la porra y el candil, y lo subieron a la Benalta. Y allí enterraron la porra y el candil que desde entonces permanecen enterrados bajo los eucaliptos del castillo. Y a Juan Colorín  lo despeñaron por la falda de la montaña de castillo y fue a parar a la Piedra de la Cruz, donde se afirma que aún hoy se pueden oír sus lamentos en las noches de luna menguante.

Castillo de Miramontes, en Azuaga

Castillo de Miramontes, en Azuaga (A. Briz para Extremadura Secreta)

Podríamos terminar aquí las leyendas del castillo de Miramontes, pero voy a enlazar la última, ya que acabamos de mencionar a la Piedra de la Cruz. Porque cuentan que existe en Azuaga una galería subterránea con una gran habitación interior que conduce a  la Piedra de la Cruz, situada en la falda del castillo. También se dice que este pasadizo fue utilizado por un rey para escapar en un conflicto, por los miembros de la iglesia para escapar en el mismo caso y  por unos bandoleros que despojaron a la iglesia de su inmenso tesoro, constituido en su mayor parte por piezas de oro.

Al parecer, existe también otra galería que va desde el castillo hasta la parroquia de la Consolación. Y afirman los lugareños que en la citada parroquia existe una especie de pozo o galería, pero que actualmente se desconoce hacia donde va…

Pozo aparecido en la sacristía de la iglesia de la Consolación, posible entrada al pasadizo secreto (A. Briz para Extremadura Secreta)

Pozo aparecido en la sacristía de la iglesia de la Consolación, posible entrada al pasadizo secreto (A. Briz para Extremadura Secreta)

Pero dejemos para otro día la resolución del misterio del túnel secreto, que por hoy bastante hemos tenido con desenterrar esqueletos ilustres, tesoros de Reyes Magos y parientas de emperadores, hermanas de héroes y ogros “emporrados” reconvertidos en almas en pena.

Descansemos esta noche soñando con todos ellos. Y esperemos que las palas y los picos de la imaginación sirvan para reconstruir las piedras derruidas del castillo de Miramontes

 

 

 

 

Leyendas y creencias de una tierra mágica

Sobre el autor

Periodista especializada en antropología. Entre dioses y monstruos www.lavueltaalmundoen80mitos.com www.extremadurasecreta.com


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