Existen ciudades que solamente con nombrarlas nos evocan diferentes imágenes o sentimientos. Si hablamos de París enseguida nos viene a la mente la Torre Eiffel. Con Venecia nos imaginamos los canales y un recorrido romántico montados en una góndola. En el lado opuesto tenemos a Hiroshima con su tenebroso y atómico pasado y Sarajevo, cuyo asedio y destrucción ocupa uno de los más vergonzosos episodios que el ser humano nos ha ofrecido en los últimos años.
Salvando las distancias y con el debido respeto, la Calle de los Vinos de Plasencia parece Sarajevo. Al estado de la calle con la obra de renovación del saneamiento se suma la polémica diplomática que mantienen los propietarios de establecimientos de hostelería con los vecinos, con otros propietarios de establecimientos especiales y con la Administración Local. Y como quiera que todos los conflictos de la calle siempre se han ido resolviendo de un modo u otro, y como quiera que la música va a seguir sonando, me atrevo a mediar en el otro conflicto; en el de la obra.
Para que llegue a buen término esa obra necesita un buen director. Alguien que conozca el terreno a la perfección, una persona capaz de conjugar los intereses de los vecinos, los hosteleros y comerciantes, alguien desenvuelto y con conocimientos de diferentes técnicas y oficios.
Y desde estas líneas me atrevo a proponer a… Javi Keops. Esa obra necesita a Javi y viceversa. Nadie mejor que él se conoce la calle de arriba abajo. Desde los cables hasta el subsuelo. Conoce por dónde pasan las tuberías del agua, la luz, el teléfono, las cañerías antiguas y las modernas, todas las obras que se han realizado en los últimos veinticinco años. Conoce a los vecinos y les ayuda hasta el punto de llevarles el tabaco a casa, arreglarles las pequeñas chapuzas del hogar y otras mil cosas que he visto con mis propios ojos.
Javi lleva un tiempo fuera del circuito y sus amigos le echamos de menos. El Keops es una institución por donde han pasado generaciones enteras de jóvenes y de colchoneros. Espero que pronto te volvamos a ver por tu hábitat natural que es la Calle de los Vinos porque si no me da la impresión de que este año no hay toldo en Ferias.
A todos los que nos gusta “La Calle” esperamos que terminen pronto las obras, esas que son tan necesarias para un lugar con tanta historia local. Si se adecentan las fachadas, el pavimento y se permite colocar algunas sillas y mesas en el exterior mejorará también la imagen de nuestra ciudad. Sacaremos más veces este tema a colación, seguro, pero ahora tengo un deseo. Cambiar una ciudad por otra y pasar de Sarajevo de los Vinos a París de los Vinos.