Si vives con tus padres tampoco tienes derecho a cobrar los 400 euros al mes de las ayudas a personas que hayan agotado la prestación por desempleo. Esto es lo que se desprende después de la penúltima “reforma –ajuste- jodienda” a la que nos tienen acostumbrados nuestros legisladores. La excusa es que hay jóvenes que sus padres ingresan 8.000 euros al mes y, a pesar de todo, los chavales reciben 400 euros. Menos mal que alguien se ha dado cuenta y ha decidido poner fin a este expolio de las arcas estatales. ¿Cómo es posible que estos chavales se estén aprovechando de esa forma del sistema…? ¿Dónde se ha visto que esa “casta de vagos” a quienes se lo dan todo hecho tengan derecho a una ayuda…?
Todos los expertos coinciden que, en nuestro país, con las cifras de paro que tenemos, no hemos llegado a una revolución porque se mantienen los lazos asistenciales basados en las ayudas de la economía familiar. Los abuelos que, con su pensión, socorren a los hijos y nietos. El familiar que te deja algo de dinero para ir tirando, lo que conseguimos entre el paro de padre y la prestación del hijo nos hace pasar el mes de forma decente a toda la familia. La medida aprobada hace unos días apunta directamente a la línea de flotación de la supervivencia de la unidad familiar y son un paso atrás para el desarrollo y la autonomía personal. Los hay que dirán que es una medida para que la gente busque empleo y no se acomoden pero, seamos serios, con 400 euros al mes son muy pocos los que se pueden acomodar. Tan pocos como aquellos que sus padres ingresan 8.000 euros al mes, por lo menos en nuestra región.
Soy de la opinión de que si has trabajado y has cumplido el tiempo necesario para recibir una prestación no hay que entrar a valorar si vives con tus padres o con tu perro. Tampoco entrar a valorar si tus padres son millonarios o no. Te lo mereces en virtud del tiempo trabajado. Aunque parece que cualquier excusa es buena para recortar derechos a los jóvenesque son los que están saliendo peor parados cada viernes tras los Consejos de Ministros (subida de tasas educativas, flexibilidad a la hora de despedir sin indemnizar, nuevos contratos de formación hasta los 30, etc…).
A veces el carrusel de medidas que nos llegan con la excusa de la crisis y el déficit rayan lo esperpéntico. Estamos llegando a un sinsentido en el que dentro de poco nos cobraran una tasa por nacer, por salir a dar un paseo al campo o por respirar, ya que el aire, al estar dentro del territorio nacional, pertenece al Estado y como tal, hay que pagar por utilizarlo.
Tienen razón los que afirman que antes todos teníamos un entrenador de fútbol dentro y ahora todos tenemos un recortador que sacaría al país de una ruina que nos ha llegado por no cumplir con la máxima de “no gastes más de lo que tengas” y “no te endeudes lo que no puedas pagar”. Ahora lo pagamos todos o, más bien, lo dejamos de cobrar todos.
Me parece bien que se aprueben medidas para reducir el gasto y que se intente frenar la “estado-dependencia” de muchos subvencionados, pero no a cambio de quitar derechos y autonomía al colectivo joven. No merece la pena hipotecar el futuro de una generación por un puñado de euros.