Hoy quiero comenzar agradeciendo de veras a la gente que pierde cinco minutos en leer este blog. Por su disposición y por el hecho de leer. Imagino que a algunos les gusta lo que escribo y a otros no. Es lo que tiene exponerte a contar tus intimidades y tus opiniones. Especialmente agradecido estoy a los que me han parado alguna vez por la calle y me han dicho su opinión sobre alguna entrada concreta. Generalmente es de halago y yo, que no estoy muy acostumbrado a esas cosas, no sé muy bien qué responder o respondo alguna tontería sonrojado de veras.
También están esos otros con los que converso habitualmente, los me conocen de verdad. Tienen un denominador común; me acusan de dar “poca caña”. Les gusta hurgar en la herida a sabiendas de que, quizás, tienen un poco de razón. Yo me defiendo igual que ante los halagos. Sonrojado. Les respondo que la finalidad del blog no es dar caña. El objetivo es desmontar estereotipos de la población joven, meterse un poco con los que hacen bandera contra ese efímero y temporal estilo de vida, enseñar gente que hace cosas positivas y contar alguna anécdota simpática. Eso no quita que algún día salga más pimienta que sal. Lo mejor es seguir leyendo cada entrada.
La Concejalía de Juventud del Ayuntamiento de Plasencia pone en marcha otro año más las Escuelas de Ocio. Este año se cumple la décima edición. Colaboro en la puesta en marcha de esa historia, que nadie se engañe.
Mantener algo durante diez años seguidos tiene mérito. Es señal de que algunas cosas se han hecho bien. Pasan a formar parte del recorrido vital de muchas personas que han participado de las mismas. En esta década mucha gente ha hipotecado una parte de sus fines de semana para enseñar a otros aquella disciplina que dominan. Algunos han apostado año tras año por mantener económicamente, con la que está cayendo, una alternativa divertida y moderna. Y han sido cuantiosos los chavales que se han apuntado a las diferentes disciplinas que ofrecen. Ellos son los que han hecho posible tan feliz aniversario.
No todo el monte es orégano y las cosas no han sido un camino de rosas durante estos diez años, pero si puedo presumir de haber hecho amigos con las Escuelas de Ocio. Me han permitido conocer y trabajar con gente que merece la pena. Y son de nuestra ciudad, de nuestras asociaciones juveniles. De esos colectivos a los que hay que ayudar y a los que hay que mantener la ilusión para que trabajen por ofrecernos alternativas interesantes y por ser un espejo para otros grupos de chavales que algún día también pueden estar donde están ellos, o donde estoy yo.
Quien tenga hijos a partir de cinco años y aquellos que todavía no han cumplido los treinta y seis pueden apuntarse en alguna de las doce modalidades hasta el 12 de febrero. Siempre se aprende algo nuevo y, también, puede servirnos para cumplir un modesto propósito de año nuevo; buscar un hobby que me llene.
Y ahora voy a hablar del perro policía y de esa exclusividad de la que hablan de usarlo únicamente con el público juvenil… Uff, calla, calla y guarda “la caña” que te buscas un lío.