Si te cuesta respirar debido a una congestión nasal, aprovecha los efluvios de las cebollas. Busca una cebolla de las grandes y córtala en lonchas finas. Pon una mitad en un plato encima de la mesita de noche, lo más cerca posible de tu nariz, para que puedas respirar su aroma mientras duermes. Reserva la otra mitad y sumérgela en un vaso con agua templada. Bebe ese líquido durante el día. Pronto notarás mejoría. También aliviarás la congestión si inhalas vapor de agua, porque humidifica las vías respiratorias obstruidas. Bebe mucha agua, infusiones y caldos estos días. Te ayudarán a eliminar la mucosidad. Si eres fumador, lo primero que debes hacer es alejarte de la cajetilla de tabaco y pide a los que te rodean que apaguen sus cigarros. Además, procura pasar más tiempo sentado que acostado, porque la última posición empeora la congestión.