Termina el Día de Reyes y comienza el sentimiento de culpa por los polvorones, los turrones y las largas comidas hipercalóricas que nos hemos metido entre pecho y espalda durante más de dos semanas. Ahora, que nos entra la neura de las dietas diuréticas, podemos acordarnos de una buena verdura: el apio. Tiene un alto valor nutritivo y escaso aporte calórico, además de ser un potente diurético y depurativo. Puedes comerlo en ensaladas, cremas o guisos de carnes. Es mejor tomarlo cocinado, porque puede ser indigesto si te pasas comiéndolo crudo. Esta verdura favorece la secreción de saliva y jugos gástricos, por lo que está muy indicada en casos de inapetencia y de digestiones lentas o pesadas. El aceite esencial del apio ejerce un efecto dilatador sobre los vasos renales, lo que favorece la eliminación de agua y sustancias tóxicas en la orina.