A una de nuestras lectoras, Tony, el hielo le soluciona una de sus mayores pesadillas. Tiene varios hijos pequeños y estaba cansada de que llegaran del colegio con los chicles pegados a la ropa hasta que encontró la solución en el hielo. Coloca sobre la goma de mascar seca un cubito de hielo y espera un rato hasta que el chicle queda completamente endurecido. Entonces, lo quita sin necesidad de mucho esfuerzo ayudada por unas pinzas, un cuchillo o simplemente los dedos. Después, ya puede lavar las prendas normalmente. Las ropas de algodón se pueden meter directamente en el congelador hasta que el chicle esté duro. Si aparece en terciopelo o pana, prueba a ablandarlo con aguarrás y quitarlo con un trapo mojado en agua muy caliente. Después, frota con benzol para eliminar los restos y lava con jabón para ropa delicada.