‘¡Con lo fácil que es cocer un huevo!’, pienso siempre que compruebo que me ha vuelto a quedar demasiado blando. El secreto reside en acertar con el tiempo de cocción teniendo en cuenta las características del huevo (tamaño, temperatura del huevo y frescura de éste). Es mejor sacar los huevos del frigorífico una hora antes de su cocción. Si pretendes que te quede un ‘huevo duro, duro’ cúbrelo con agua fría y cuécelo 10 minutos a partir de la ebullición. No dejes pasar más tiempo, porque se podría formar un halo oscuro, casi verdoso, alrededor de la yema, y para que sea más agradable a la vista, lo ideal es que la yema tenga un color amarillo pálido. Por regla general, sigue una regla fácil: ‘Cuanto más pequeño sea el huevo, menos tiempo de cocción necesitará’. En este sentido, puedes guiarte por la nomenclatura del huevo: M, X, L o XL.