El menaje de acero inoxidable suele perder su brillo debido al contacto con el fuego, el uso prolongado o el lavado a máquina. Para que recupere su resplandor, prueba a sumergir el recipiente en agua hirviendo con unas hojas de acedera durante unos 20 minutos. Después, frótalo con un trapo impregnado en vinagre, zumo de limón o sifón. Para los fregaderos de acero inoxidable, lo mejor es frotar con un paño bien empapado en alcohol. Aunque hay quien asegura que el mejor aliado contra los arañazos en el acero inoxidable es la ginebra y el papel de periódico. Para cocinas de acero, el mejor resultado proviene de pasar una gamuza con limpiacristales con el fin de que recupere todo el brillo. Con estas soluciones, podrás recuperar el aspecto inicial de los objetos acero inoxidable y usar el menaje como el primer día.