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Marta Pérez Guillén

Línea de Consumo

Senos firmes

Los buenos hábitos ayudan a tener el pecho firme.

Los buenos hábitos ayudan a tener el pecho firme.

El paso del tiempo y la maternidad son los principales responsables de que los pechos se caigan. La piel de los senos es extremadamente fina, tiene muy pocas glándulas sebáceas y carece de músculos y ligamentos que lo sostengan. Se asienta sobre los pectorales mayores, pero está sujeto solo por el sostén natural de la piel que va desde la barbilla a los senos.

El pecho alcanza su plenitud entre los dieciséis y dieciocho años, cuando los senos son altos, firmes y con los contornos bien definidos. Con la edad disminuye la elasticidad de la piel (las fibras de colágeno y elastina se degradan y su producción se ralentiza) y la glándula mamaría, debido a su peso y a la fuerza de la gravedad, cae y se desplaza hacia las axilas.

Mantener buenos hábitos es la mejor manera de conseguir unos senos firmes. Algunos consejos al respecto:

La piel necesita, sobre todo, hidratación para mantenerse elástica. En principio, bastará con que nos acostumbremos a nutrir la zona de los senos y el escote con una crema hidratante. A medida que pasen los años, la hidratación se puede complementar con productos específicos que aporten elastina, colágeno, vitaminas y extractos tonificantes.

Un buen hábito es terminar la ducha de cada día con agua fría (fresca, no helada) o, mejor aún, duchar cada seno (rodeándolo de fuera a dentro), durante uno o dos minutos. Si no le gusta bañarse con agua fría , masajéelos con unos cubitos de hielo.

Una vez al mes viene muy bien un tratamiento intensivo. Se trata de realizar una exfoliación suave con un producto específico o, en su defecto, con uno de los que se usan para el rostro y, después, aplicar una buena mascarilla reafirmante.

Es fundamental mantener siempre una buena postura: espalda recta y cabeza alta y ligeramente echada hacia atrás (los hombros hacia delante favorecen el descolgamiento del pecho).

No conviene dormir boca abajo, es mejor hacerlo de lado.

Hay que evitar los largos baños de agua caliente, los masajes bruscos, los deportes violentos o que impliquen saltos como equitación, baloncesto o aeróbic, y las dietas rápidas.

Conviene evitar el sol, que deteriora las fibras elásticas y deshidrata la piel (hay que usar como mínimo un factor 20 de protección).

No prescindir del sujetador, aunque el pecho sea pequeño. Este debe tener tirantes anchos y ser de la talla adecuada.

Cualquier ejercicio que fortalezca los pectorales, sobre los que asientan los senos, ayuda a mantener el pecho erguido. El más completo es la natación, que aúna el ejercicio con el masaje del agua. Si no podemos practicar un deporte, debemos hacer cada día alguno de estos sencillos ejercicios y repetirlo diez o doce veces:

Extender los brazos al frente y cruzar las manos en movimiento de tijera.

Con los brazos en cruz hacer girar las manos en círculos.

De pie, a unos 80 centímetros de la pared, apoyar las manos, doblar los codos y tocar la pared con la frente.

Elevar los brazos a la altura de los codos y apretar una mano contra otra.

Acuéstese boca abajo y apoye las manos en el suelo a la altura de los hombros. Estire los brazos levantando el cuerpo de la cintura para arriba. Repetir 10 veces.

Si estás en el gimnasio, coge en cada mano una mancuerna de un kilo. Mantén los brazos estirados a la altura del pecho y aprieta una mancuerna contra la otra a la vez que se contraen los músculos pectorales. Lo bueno es hacer series de 8.

Si estás en la playa o en la piscina, sumérgete en el agua hasta que te llegue al cuello. Entonces, extiende los brazos hasta la altura de los hombros, sin salir del agua, y ábrelos y ciérralos. Así, trabajarás los pectorales.

También existen una serie de remedios caseros que nos pueden ayudar a conseguir unos senos firmes y turgentes:

Crema de espliego y cardo santo: Mezcle 40 g de vaselina con 20 gotas de esencia de espliego. Añada un gramo de extracto de cardo santo y mezcle bien. Masajee los senos con esta crema de adentro hacia afuera, de abajo hacia arriba.

Clara de huevo para afirmar el busto: Bata una clara de huevo a punto de nieve y extiéndala en la parte inferior de los senos. Deje actuar por 30 minutos y lave con agua de cebolla.

Durante el embarazo: Para evitar estrías en los pechos durante el embarazo, aplíquese desde el primer mes, leche entera con un algodón. Deje actuar por media hora y enjuague con agua tibia.

Para aumentar el tamaño de los senos: El fenogreco, una hierba que se encuentra en el pasillo de especias de los supermercados, se conoce por aumentar el tamaño de los senos. Simplemente agregue esta hierba a su comida diaria. No se debe usar este remedio si se tiene historial de cáncer de mama en la familia.

Plátanos maduros: Haga un puré de plátanos bien maduros y póngalos en un brasier. Póngase el brasier y déjeselo el mayor tiempo posible (mínimo media hora). Sus senos se verán como cuando usted tenía 15 años.

Loción de ron y jugo de limón para pechos firmes: Mezcle el jugo de un limón y 1/2 taza de ron de buena calidad y déjelo reposar toda la noche. Aplíqueselo a los senos la mañana siguiente con un masaje. Lávese con agua fría.

Vino de salvia: Eficaz para combatir la flacidez de los senos. Friccione los senos con vino de salvia todos los días.

Por Marta Pérez Guillén

Sobre el autor

Periodista por vocación. Pasota ilustrada de libre convicción, que escribiré en este blog de lo último de lo último, que mañana se convierte en lo necesario, y pasado ya está de moda. Sobre los trucos infalibles de la abuela, de la vecina. De todo lo que nos resulte útil para facilitar nuestra vida y que resulte divertida. Sobre cómo sobrevivir a las excentricidades y cómo convivir con las costumbres. Sobre todo esto, y más sorpresas girará este blog.


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