>

Blogs

Marta Pérez Guillén

Línea de Consumo

El jabón de la abuela

El jabón casero es baratyo y ecológic

El jabón casero es baratyo y ecológico.

Si te ha picado el gusanillo de elaborar tu propio jabón en casa y has consultado libros o Internet, sabrás que hay numerosas recetas y formas de hacerlo. Hacer jabón casero, no solo es bueno para tu economía, sino que además reciclas el aceite de la fritura, que como sabemos es muy contaminante y puede dañar gravemente el lecho de los ríos y mares, afectando a la vida de animales y plantas.

El jabón casero se puede dividir en dos categorías que son muy diferentes y que, curiosamente, no tienen casi nada que ver la una con la otra. El jabón de glicerina, translúcido y muy vistoso, se hace simplemente fundiendo una base de jabón con glicerina y añadiéndole diversos aditamentos. Este jabón es el más fácil de elaborar, pero quien hace jabón de glicerina se limita a fundir y embellecer una base ya existente. Muchas veces, incluso, se hace a partir de pastillas de jabón de  glicerina compradas en el supermercado que, por muy suaves que puedan ser, no dejan de tener ingredientes no naturales.

La otra gran categoría de jabones caseros es el jabón de sosa, sí, sosa cáustica, con todos sus peligros y con todas sus maravillas. Sin sosa no hay jabón; con ella, las grasas y aceites se transforman en una pastilla suave y benéfica. ¿Pero la sosa no es química. Sí, claro, la sosa es química. Y si la sosa en estado puro (combinada precisamente con el agua) puede hacer mucho daño, con las debidas precauciones no representa tal peligro al hacer jabón…y éste, una vez ‘curado’ (porque el jabón es como el queso o el vino, tiene que reposar) ha experimentado un proceso de saponificación  gracias al cual la sosa ya no puede hacernos daño. La mezcla que vertimos en nuestro molde hace semanas ya es jabón.

En esta ocasión, aunque cualquier otro día hablaré sobre los jabones con base de glicerina, os diré cómo hacer jabón con sosa. Si es la primera vez que hacemos jabón de sosa, es importantísimo que tomemos una serie de precauciones, pues la sosa es una sustancia que manejada inadecuadamente puede ser muy dañina. Preferiblemente tendremos unos utensilios específicos para elaborar jabón, especialmente espátulas y recipientes en que pesamos la sosa y mezclamos la sosa con el agua.  La solución burbujeará y se calentará por encima de los 80  grados. Dichos utensilios pueden ser de plástico resistente al calor, de cerámica, cristal o acero inoxidable. Nunca de aluminio, que reaccionaría con la sosa. Ningún ingrediente, ni la mezcla una vez hecha debe tocar nada de aluminio. La batidora (tenemos la opción de hacerlo a mano, pero tardaremos mucho más) puede ser la que usamos normalmente en la cocina siempre que la limpiemos bien. Es mejor la de amasar. Utilizaremos guantes durante todo el proceso; también se aconsejan gafas protectoras.

Las normas fundamentales serían:

-Alejar los alimentos del lugar en donde estamos trabajando

-Protegernos con manga larga, pantalones, gafas y guantes. Tener a mano una botella de vinagre (aplicado rápidamente, neutraliza la acción de la sosa).
-Si utilizamos batidora, asegurarnos de evitar salpicaduras
-Al mezclar la sosa con el agua, echar la sosa al agua (suavemente), nunca al revés y hacer la mezcal en sitio ventilado.
-Poner a buen recaudo la mezcla de sosa mientras no la usemos

Hay muchas recetas, sin  embargo la técnica es siempre la misma: mezclar sosa y agua, mezclar grasas, juntarlo todo y batir. Las cantidades deben ser exactas, al gramo. Para elaborar jabón todo se pesa, incluida el agua y los aceites.

Los componentes básicos para hacer jabón son:

  • Materia grasa. Mantecas, aceites de todo tipo, crudos o usados pero sin llegar a estar rancios. Tales como; Coco, girasol, almendra, colza, oliva, palma, ricino, aguacate. Mantecas de; karité, cacao, grasa animal etc.
  • Componente alcalino para saponificar la materia grasa. Sosa cáustica  o potasa cáustica. Con este ultimo se hace el jabón líquido.
  • Agua. El agua de lluvia es la mejor que podemos usar después de llover un rato para evitar la contaminación que pueda arrastrar del aire y los escurrideros de tejados y canalones etc. Las aguas duras no son apropiadas para hacer un buen jabón. Si este es el caso con el agua disponible, sería recomendable conseguir agua mas blanda de otro lugar o usar agua desmineralizada o utilizar un filtro. Si el agua es de la red pública y esta tratada, hay que dejarla reposar de un día para otro para que se evapore el cloro.

Necesitamos:
Recipiente (barreño, cubo) grande.
– Cuchara de madera.
– Mucha paciencia y un buen brazo, o en su defecto batidora, mejor de las de amasar.
– Molde. Lo ideal es un cajón de madera o cartón duro, con base perforada (un poco), y cubierto con un trapo de algodón.
– Un lugar seco y fresco donde dejarlo secando.
– Cuchillo grande y fuerte.

Ingredientes:

– 3 litros de aceite usado.
– 3 litros de agua
– 1/2 kg. de sosa cáustica. La venden en droguerías.
– Colorante y/o aceite esencial, si gustas. Mejor siempre de base oleosa.
– Algún champú, espuma líquida o, en su defecto, friega-platos. Sólo necesitaremos un chorrín.

Manos a la obra.

1. Guardar siempre el aceite de freír. Da igual lo que hayas frito, tu guárdalo colado.

2. Colar el aceite (yo lo hago dos veces), dejarlo reposar y filtrarlo.

3. Poner el agua en el recipiente.

4. Verter la sosa cáustica despacio, en el agua. ¡¡Cuidado con vapores y salpicaduras!!

5. Remover suavemente (para no salpicar), hasta que la sosa esté completamente disuelta. El agua cambia de color. No pongas la cabeza encima del recipiente.

6. Añadir el aceite lentamente, al tiempo que removemos siempre en el mismo sentido. Como cuando hacemos mahonesa. Algunas abuelas del pueblo aseguran que debe hacerse en el sentido de las agujas del reloj…

7. Si vas a añadir algún tinte y/o perfume, es el momento. La mezcla admite pocas cantidades más de agua (o se cortará), mejor en pequeñas cantidades de mezclas aceitosas. También ahora es el momento de añadir un chorrito de champú, espuma líquida o lavavajillas. Esto puede que oscurezca mínimamente el color final del jabón, pero nuestro jabón hará espuma, que si no le ponemos esto no hace nada y, aunque limpia igual, la sensación es diferente, especialmente si lo usamos para el cuerpo o el pelo.

8. Cuando esté vertido todo el aceite, seguir removiendo sin parar, entre 30 y 45 minutos (las malas lenguas dicen que dos horas), y siempre en el mismo sentido, si lo haces con la cuchara de madera. Un máximo de 10 minutos, si lo haces con la batidora.
En cualquier caso, hasta que la mezcla adquiera una consistencia de crema. No hace falta que llegue a puré, con crema vale.

9. Verter la mezcla en el molde, previamente preparado (perforado y forrado su interior con tela de algodón). Hay quien lo forra con varias capas de papel de periódico y una última de papel de horno (para que no se tinte el jabón con el periódico). Si usas moldes individuales, no se cubre con tela su interior, se pondrá en la bandeja donde los coloques.

10. Dejarlo secar en un lugar fresco y seco durante un día. Ten en cuenta que va a escurrir liquidillo, de modo que, tanto si es molde (cajón) grande, como pequeños, debemos ponerlo sobre una bandeja o recipiente que recoja ese líquido. Que por cierto, viene a ser lejía y no tocaremos.

11. Al día siguiente, si el jabón tiene la suficiente consistencia (si no, esperas hasta que la tenga. Y ¿cómo sabemos qué consistencia es la buena? Pues como si fuésemos a cortar una tableta de chocolate o de turrón, que no es lo mismo si están del tiempo o de la nevera (que se desmiga). O sea, con cuerpo, pero que nos deje meter el cuchillo, sin desmoronarse, ni en migas, ni por flacidez.

12. Dejar endurecer entre 5 y 10 días, pero ¡¡ojo!! La saponificación no se termina de hacer hasta al menos un mes. Déjalo reposar al menos ese tiempo. Dependerá de la temperatura y la humedad ambiental, ya que el jabón endurece, y la mezcla saponifica mejor con el frío.

Este es el jabón de las abuelas, el básico y auténtico. Luego se pueden hacer mil modificaciones. Por lógica, varía de un jabón a otro dependiendo del aceite que utilicemos, así como de los aromas o colorantes que le pongamos. Es todo un mundo de experimentación e imaginación. También existe la posibilidad de hacerlo más líquido para lavadoras o lavavajillas. Pero para empezar, el básico es estupendo y una buena forma de familiarizarnos con el proceso. Ya veréis como no es la primera vez que lo hacéis y seguro que en las siguientes ocasiones los personalizaréis muchos más. Para quien quiera saber más de este extenso mundo jabonoso…

Por Marta Pérez Guillén

Sobre el autor

Periodista por vocación. Pasota ilustrada de libre convicción, que escribiré en este blog de lo último de lo último, que mañana se convierte en lo necesario, y pasado ya está de moda. Sobre los trucos infalibles de la abuela, de la vecina. De todo lo que nos resulte útil para facilitar nuestra vida y que resulte divertida. Sobre cómo sobrevivir a las excentricidades y cómo convivir con las costumbres. Sobre todo esto, y más sorpresas girará este blog.


abril 2012
MTWTFSS
      1
2345678
9101112131415
16171819202122
23242526272829
30