El bicarbonato y el vinagre son buenos aliados de los suelos de terrazo. Para que éstos queden perfectos, el mejor resultado procede de mezclar cuatro litros de agua templada con media taza de lejía, un cuarto de taza de bicarbonato y un cuarto de taza de vinagre. Con esta mezcla, el terrazo quedará brillante. Si no eres partidario de tanto líquido, prueba a fregarlos como de costumbre, déjalos secar e inmediatamente después, llena el cubo de fregar con agua caliente y añade un chorrito de aguarrás. Pasa la fregona bien escurrida, deja secar y pasa un paño suave para sacar brillo. Si no tienes aguarrás en casa, prueba a sustituirlo con limpiacristales para aportar brillo al terrazo. Estos suelos también recuperan el brillo con el aceite de linaza, que puedes aplicar con una fregona húmeda y que no esté demasiado usada.