Hay eufemismos que se volvieron contra sus creadores; el de «desaceleración económica» hizo que no se cogiera, desde su nacimiento, a ese novillo que apuntaba maneras de toro bravo incontrolable. Se ignoró, se tapó y se le dejó que viviese libremente. Creció y arrasó con todo lo que encontró, desde edificios en construcción a brotes verdes. El novillo se hizo toro y se llamó ‘crisis’, pero ya era demasiado grande para domesticarlo. No hay palabras sinónimas al 100%; cada término tiene un significado concreto. Hay que utilizar el lenguaje con precisión. No se pueden edulcorar los vocablos. Franco fue quien fue y calificarlo con adjetivos suaves, como si fuera un personaje de cuento, hará que en el futuro, cuando ya no estén aquí los que vivieron su arbitrariedades, lo consideren como un bajito autoritario, entrañable. Quien sabe. Quizás, alguien lo tome como modelo e intente