Estrenamos el mes de julio y el verano ya ruge con fuerza. En “Moteros de Hoy“ no nos frena ni la ola de calor más intensa. Nos detenemos de nuevo para mirar por el retrovisor del tiempo y rescatar esas historias de ingenio, rebeldía y leyendas que se fraguaron en esta primera semana de julio.
Preparad algo fresco para la garganta y poneros cómodos, porque hoy viajamos de los componentes de radio de la Italia de entreguerras al nacimiento de un motor eterno, pasando por el nacimiento de una fiera japonesa que cambió las reglas del juego. ¡Arrancamos!
Viajamos al 4 de julio de 1926 en Bolonia, Italia, para recordar el nacimiento de una marca que hoy es sinónimo de pasión, velocidad y diseño puramente pasional: Ducati.
Lo curioso del mito es que los hermanos Ducati (Adriano, Bruno y Marcello) no empezaron soldando chasis ni diseñando cilindros; la empresa nació bajo el nombre de Società Scientifica Radio Brevetti Ducati y su primer gran éxito comercial fueron… ¡los condensadores y componentes para radios! Tuvieron que pasar la Segunda Guerra Mundial, sufrir el bombardeo de su fábrica en Borgo Panigale y ver la necesidad de motorizar a una Italia hambrienta de movilidad en la posguerra para que cambiaran las ondas por la gasolina.
Su primera creación sobre ruedas fue el Cucciolo (Cachorro), un pequeño motor auxiliar para bicicletas que terminó desatando una auténtica fiera. De esos humildes inicios pasaron a patentar el sistema de distribución desmodrónica y a levantar un imperio que hoy domina los circuitos de MotoGP y el corazón de los apasionados de las mecánicas con carácter. Una demostración de que, a veces, los caminos más inesperados te llevan a construir una leyenda del asfalto.
El 2 de julio de 1923 se registró una patente que cambiaría la historia de las dos ruedas para siempre: el motor bóxer de BMW, diseñado por el genio Max Friz, y que dio vida a la mítica BMW R32, la primera motocicleta de la marca bávara.
Hay soluciones mecánicas que nacen bendecidas. Que un diseño bicilíndrico con los cilindros opuestos al viento y transmisión por cardán, ideado hace más de un siglo, siga siendo a día de hoy la seña de identidad inconfundible y el alma de las ruteras alemanas es una auténtica barbaridad. Una demostración de que, cuando las cosas se hacen bien desde el primer boceto, el tiempo no hace más que darles la razón.
Damos un salto en el tiempo hasta los primeros días de julio de 1985, un momento grabado a fuego en la retina de los amantes de la velocidad. Empezaban a llegar a las calles las primeras unidades de una moto que rompió los esquemas del mercado: la Suzuki GSX-R750.
A mediados de los ochenta, las motos deportivas eran potentes, sí, pero pesadas como yunques. Suzuki decidió tirar por la calle de en medio y plantó en los concesionarios una auténtica moto de carreras con matrícula. Su chasis de aluminio hiperligero y su motor refrigerado por aire y aceite dejaron en evidencia a toda la competencia. Fue una bofetada de rebeldía japonesa que obligó a los demás fabricantes a ponerse las pilas y que inauguró, de golpe, la era de las “Hyper Sport” modernas.
Para celebrar la revolución ochentera que hemos recordado en los platos fuertes, la ficha técnica de esta semana va dedicada a la “Gixxer” original, la moto que cambió el concepto de deportividad.
La historia de los hermanos Ducati y del motor bóxer de BMW que hemos repasado esta semana me ha dejado rumiando un pensamiento mientras limpiaba la moto en el Clubhouse. En este mundo de usar y tirar, donde todo cambia a una velocidad de vértigo y parece que lo del año pasado ya está viejo, da gusto mirar atrás y ver cosas que permanecen.
El motor bóxer cumple más de un siglo y sigue rodando. El legado de Borgo Panigale demuestra cómo un pequeño motor auxiliar de bicicleta puede terminar conquistando el mundo. ¿Por qué? Porque tienen unos buenos cimientos. No eran modas pasajeras, son proyectos nacidos del ingenio auténtico, del esfuerzo y de la perseverancia.
En nuestro día a día, y dentro del mundo motero, pasa un poco lo mismo. Las modas van y vienen, los chalecos se desgastan y las rutas cambian. Pero lo que mantiene la moto en pie, lo que hace que un motoclub sea una verdadera familia, son sus cimientos: el respeto mutuo, la palabra dada, la lealtad y el echar una mano al hermano que se ha quedado tirado en la cuneta sin pedir nada a cambio. Construyamos siempre sobre firme, tanto en la mecánica de nuestras vidas como en la carretera.
Buenas rutas a todos, disfrutad de la semana y, como siempre… ¡nos vemos en la carretera!
Tony Márquez “PicaDura”
Presidente de Moteros de Hoy MC
Saludos y ráfagas.