Entramos de lleno en agosto y el verano no da tregua. El calor aprieta de lo lindo en la carretera, el asfalto es una sartén y las paradas a la sombra en las rutas matinales valen su peso en oro. Pero en “Moteros de Hoy” la pasión no se va de vacaciones: la maquinaria del club sigue bien engrasada y volvemos a la carga con nuestro repaso histórico para recordar a las máquinas, pilotos y valientes que desafiaron los límites de la velocidad, el diseño y la ruta.
Acomodaos a la sombra, abrid una cerveza bien helada o pedid algo fresco en la barra del clubhouse. Hoy viajamos de las colinas de Dakota del Sur al nacimiento de la devoradora de kilómetros por excelencia, pasando por duelos cara a cara a 250 km/h. ¡Engranamos primera y salimos a rodar!
Aunque hoy en día reúne a medio millón de moteros de todo el planeta, el mayor evento del mundo nació de la manera más humilde. La primera semana de agosto de 1938, Pappy Hoel y el club Jackpine Gypsies organizaron la primera edición del “Black Hills Classic” en Sturgis (Dakota del Sur).
Aquella primera cita contó con apenas nueve participantes y una sola prueba de carreras en pista de tierra. Sin embargo, sembró la semilla de lo que hoy es la mayor concentración del planeta. Un recordatorio histórico de que las grandes tradiciones y los eventos que marcan a generaciones no necesitan presupuestos millonarios para empezar; solo necesitan la pasión de un puñado de locos por las dos ruedas y las ganas de juntarse a compartir gasolina.
A comienzos de agosto de 1974, en la convención anual de distribuidores de Honda en Las Vegas, la marca japonesa mostró a puerta cerrada el prototipo de serie de una moto que iba a redefinir el turismo sobre dos ruedas: la GL1000 Gold Wing.
Presentaba un inédito motor bóxer de 4 cilindros horizontales y 999 cc, transmisión por cardán y un centro de gravedad bajísimo gracias a colocar el depósito de combustible bajo el asiento. Honda no buscaba hacer una moto de carreras, sino la máquina de viajar definitiva: suave, indestructible y capaz de cruzar continentes sin que el piloto sintiera el más mínimo cansancio. Fue la moto que enseñó al mundo entero lo que significaba devorar kilómetros con verdadero confort.
• 5 de agosto de 1979 (El pulso épico de las 500cc en Silverstone): A principios de agosto se disputó uno de los Grandes Premios más salvajes de la historia del mundial. Kenny Roberts y Barry Sheene se batieron en un duelo cuerpo a cuerpo en Silverstone, adelantándose varias veces por vuelta a más de 250 km/h y cruzando la meta separados por apenas tres centésimas de segundo. Adrenalina, derrapajes y pura garra sin ayudas electrónicas.
• 8 de agosto de 1982 (La maestría de Nieto en Suecia): En pleno agosto, el maestro Ángel Nieto daba otra cátedra de pilotaje táctico en el GP de Suecia con su Garelli de 125 cc. Era la época en que el campeón español no solo pilotaba con el puño, sino con la cabeza, estudiando a sus rivales hasta la última vuelta para asestar el golpe definitivo. Pura astucia de la vieja escuela.
Para la ficha técnica de esta semana recordamos el inicio de una dinastía. A finales de la temporada estival de 1980, BMW presentó una motocicleta que los puristas del asfalto tildaron de “locura”, pero que terminó inventando un segmento entero: el gran turismo de aventura (Trail / Maxi-Trail).
• Motor: Bóxer de 2 cilindros opuestos, 797 cc, refrigerado por aire y alimentado por carburadores Bing.
• Potencia: 50 CV a 6.500 rpm, con un par motor impecable desde muy abajo.
• Innovación clave: La introducción del basculante monobrazo Monolever (que integraba el árbol de transmisión cardán) y la suspensión trasera monoshock.
• Por qué es especial: Porque en una época en que las motos eran o puramente de carretera o ligeras motos de campo, BMW tuvo la osadía de fusionar ambos mundos (Gelände/Straße). La R80 G/S demostró que podías salir del garaje, cruzar un continente por autopista y meterte por pistas de barro o desierto sin cambiar de máquina. Fue la abuela de las legendarias dominadoras del Dakar y la pionera del espíritu viajero total.
Reflexionando a la sombra del Clubhouse sobre las historias de esta semana, me da por pensar en lo que significa de verdad esto de rodar en moto.
Fijaos en la historia de Sturgis: nueve tíos en 1938 juntándose en un pueblo perdido para correr en tierra. No tenían grandes patrocinadores ni redes sociales, solo tenían ganas de compartir carretera y hermandad. O fijaos en la Gold Wing y en la BMW R80 G/S: dos formas completamente distintas de entender el viaje, pero con el mismo objetivo de romper fronteras, sumar kilómetros y llevarte hasta donde se acaba el mapa.
En un Moto Club la esencia es exactamente la misma. No importa si tu moto es clásica, trail o custom; lo que de verdad cuenta es la actitud de querer llegar lejos y, sobre todo, el compromiso de hacer el camino juntos. Las grandes cosas en la vida y en el club nunca empiezan a lo grande: empiezan con un grupo reducido de hermanos que creen en una idea, se apoyan en las buenas y en las malas y no tienen miedo a devorar millas.
El calor aprieta, pero el espíritu rutero no se derrite. Revisad presiones, cuidad a los compañeros en la carretera y disfrutad de cada kilómetro.
Buenas rutas a todos y… ¡nos vemos en la carretera!
Tony Márquez “PicaDura”
Saludos y ráfagas