¡Saludos, moteros! Dejamos atrás un mes de mayo intensísimo y entramos de lleno en junio, el mes que nos abre las puertas del verano, de las rutas nocturnas y de los grandes viajes. Pero antes de lanzar las motos a la carretera, como cada semana en “Moteros de Hoy”, nos detenemos en el arcén del tiempo para repasar los hitos, las leyendas y los trozos de historia que se escribieron con gasolina y asfalto en estos primeros siete días de junio.
Preparad el café, que hoy viajamos desde el origen de la carrera más peligrosa del mundo hasta el glamur de la Italia de posguerra, pasando por el altar de los mitos imperecederos. ¡Arrancamos!
Para entender nuestra pasión por las carreras, hay que viajar obligatoriamente a una pequeña isla en el mar de Irlanda. El 1 de junio de 1907 se disputó la primera carrera oficial de la historia del Tourist Trophy de la Isla de Man (en la categoría monocilíndrica).
Aquel día, un pionero llamado Charlie Collier, a lomos de una Matchless, se convirtió en el primer ganador de la prueba cubriendo el trazado original de St. John’s. Lo hizo a una velocidad media de 61 km/h. Hoy nos puede parecer una velocidad de paseo, pero os invito a poneros en su pellejo: carreteras de tierra pensadas para carros de caballos, nubes de polvo ciego, neumáticos de bicicleta, ausencia total de suspensiones y frenos que eran meros tacos de goma contra la llanta. Aquellos hombres no tenían escapatorias ni monos de cuero con airbag; tenían un abrigo de lana, unas gafas de aviador y un coraje de otra galaxia. Ahí, en esa primera semana de junio, nació el mito del TT.
No toda la historia de las dos ruedas se escribe en los circuitos. En junio de 1953 se estrenaba a nivel internacional “Vacaciones en Roma” (Roman Holiday), una película que cambió para siempre la percepción de la motocicleta en la sociedad.
Ver a Audrey Hepburn y Gregory Peck esquivando el tráfico de la ciudad eterna sobre una pequeña Vespa 125 verde de faro bajo se convirtió en el icono instantáneo de una generación. Tras los duros años de la posguerra europea, esa imagen destilaba optimismo, frescura y, sobre todo, una profunda sensación de libertad accesible. Piaggio pasó de fabricar un vehículo económico de transporte a exportar un estilo de vida. Si el custom americano representa la rebeldía indomable, la Vespa demostró en junio del 53 que las dos ruedas son el motor de la alegría cotidiana.
Cerramos el bloque principal con un aniversario que a cualquier motero de corazón le encoge un poco el pecho. El 7 de junio de 2000, el eterno Joey Dunlop, “El Rey de la Montaña”, lograba su victoria número 26 en el TT de la Isla de Man al imponerse en la carrera de Ultra-Lightweight (125cc).
Nadie sospechaba que aquella sería su última victoria en su jardín particular, ya que apenas un mes después perdería la vida compitiendo en una carrera menor en Estonia. Dunlop dejó el listón en 26 triunfos, un récord absoluto que ha parecido imbatible durante más de dos décadas. Pero más allá de los números y de su icónico casco amarillo con la uve negra, Joey era el reflejo del motero auténtico: humilde, silencioso, de los que cargaba sus propias motos en una furgoneta destartalada y gastaba sus premios en llenar un camión de ayuda humanitaria para conducirlo él mismo hasta los orfanatos de Europa del Este. Un campeón en la carretera y un gigante fuera de ella.
El retrovisor: efemérides rápidas de la semana
La Moto de la Semana: Matchless Single-Cylinder (1907)
Para hacer justicia a nuestro primer viaje en el tiempo, la ficha técnica de esta semana rinde homenaje a la máquina que inauguró el palmarés del Tourist Trophy.
El rincón del Presidente: La grandeza de lo sencillo
Ver la evolución de las motos desde aquella Matchless de 1907 hasta los misiles de fibra de carbono que ruedan hoy en día te hace pensar. Cambian los materiales, la electrónica, la potencia y las velocidades. Pero si te detienes a leer la historia de tipos como Joey Dunlop, te das cuenta de que lo esencial permanece completamente intacto.
La grandeza de este mundo no se mide en caballos de potencia, ni en el precio de la equipación, ni en los seguidores de una pantalla. Se mide en la humildad abajo de la moto, en el respeto que le tienes al asfalto y en la mano que le tiendes al compañero que se ha quedado tirado en la cuneta. Da igual que estés rodando por las carreteras de la Isla de Man, devorando kilómetros por los parajes de nuestra provincia o cruzando la frontera con los hermanos portugueses en nuestras rutas del club: el viento en la cara se siente exactamente igual. Mantengamos siempre vivo ese espíritu clásico, el de los pioneros, el de la gente sencilla.
Buenas rutas a todos, disfrutad de la semana y, ya sabéis… ¡nos vemos en la carretera!
Tony Márquez “PicaDura”
Presidente de Moteros de Hoy MC
Saludos y ráfagas.