Cruzamos la mitad de julio y, aunque el sol pegue de lo lindo, tienes la opción de levantarte temprano o esperar al atardecer; el viento en la cara en una ruta lo cura todo. En “Moteros de Hoy” seguimos fieles a nuestra cita semanal con la historia, echando la vista atrás para recordar esos momentos en los que el orgullo, la ambición y la velocidad pura desafiaron las leyes de lo establecido.
Preparad vuestro café con hielo o ese refresco fresquito y acomódate. Hoy viajamos de los cimientos del imperio de Milwaukee al desierto blanco de Utah, pasando por el resurgir de las fábricas británicas. ¡Arrancamos!
Para abrir las puertas de un templo que recoge más de un siglo de cultura en dos ruedas, las tijeras tradicionales no servían. El 12 de julio de 2008, el presidente de la compañía utilizó un soplete de acetileno para cortar de par en par una enorme cadena de transmisión primaria entre llamas y chispas. Ante miles de moteros llegados de todo el planeta, se inauguraba oficialmente el Museo Harley-Davidson en su hogar natal de Milwaukee.
Muchas veces nos quedamos con el postureo y la estética de las grandes marcas actuales, pero el verdadero corazón de este gigantesco complejo es una pieza espartana: la “Serial Number One”, la moto más antigua que conserva la compañía. Lo más inspirador de su montaje es que la vitrina de esta joya mecánica está rodeada por una línea luminosa en el suelo que reproduce exactamente el contorno del humilde cobertizo de madera de 3×4 metros donde los fundadores fabricaron sus primeros motores. Un recordatorio definitivo de que, por muy lejos que ruede una marca o un Moto Club, la verdadera identidad se mantiene intacta si se recuerdan las raíces y el pequeño taller donde empezó a forjarse todo.
Viajamos a las semanas de julio de 1990 para recordar una historia de pura resiliencia y cabezonería norteña. Tras la quiebra y el cierre de la mítica e histórica fábrica de Meriden, el imperio de Triumph parecía enterrado para siempre. Pero el asfalto no olvida a sus leyendas.
A mediados de julio de aquel año, tras una inversión colosal y años de trabajo en la sombra, se terminaron de levantar las nuevas líneas de montaje en la fábrica de Hinckley. Triumph no solo volvía a la vida; regresaba con una nueva identidad basada en sus rabiosos motores tricilíndricos modernos. Una lección magistral de cómo respetar un legado histórico, mantener el orgullo de un nombre legendario y saber adaptarse a los nuevos tiempos para volver a reinar en las carreteras de todo el mundo.
El 16 de julio de 1955, el piloto Johnny Allen y su equipo desembarcaron en las míticas salinas de Bonneville (Utah) con un invento que parecía un cigarro con ruedas: un “streamliner” equipado con un motor Triumph modificado. ¿El objetivo? Ser los más rápidos del planeta sobre una costra de sal blanca y abrasadora.
En aquellas jornadas se iniciaron las pruebas que poco después romperían la barrera de las 193 mph (más de 310 km/h). Pensad en la locura: tipos embutidos en un tubo de metal a ras de suelo, sin las medidas de seguridad actuales, afinando la carburación a base de ingenio y oído, jugándosela en un horizonte blanco infinito. De aquella gesta salvaje nació el nombre del modelo más icónico de la marca británica, la Bonneville. Una demostración de que la pasión por la velocidad siempre ha estado en el ADN de nuestra cultura.
Para celebrar el orgullo del custom con mayúsculas y esa moto que a más de uno nos gustaría sacar a gastar gasolina, la ficha técnica de esta semana va por la matriarca de una marca de culto: la primera Victory de la historia.
Motor: Bicilíndrico en V (V-Twin) a 50° de 1.507 cc (92 pulgadas cúbicas), inyección electrónica y refrigeración por aire/aceite.Por qué es especial: Porque en julio de 1998, Polaris decidió que el monopolio del custom americano necesitaba un rival de altura y plantó cara a la mismísima Harley-Davidson. La V92C era una moto enorme, musculosa, con un sonido atronador que te removía las entrañas y un diseño vanguardista que demostró que el estilo crucero no tenía por qué vivir anclado en la tecnología del siglo pasado. Aunque la marca cerró en 2017, hoy las Victory son motos de culto. Una fiera con una planta imponente que dejaba claro que en la carretera el tamaño y la actitud sí importan.
Las historias que hemos repasado esta semana me han dejado un rato pensativo. Desde la resiliencia industrial de Triumph hasta la valentía de Victory, pero especialmente la imagen de esa línea en el suelo del museo de Milwaukee que delimita el cobertizo original de los fundadores de Harley. Nos recuerda que la grandeza no se mide por el ruido de la fachada, sino por la solidez y la humildad de los cimientos donde empezó a construirse la hermandad.
Ver ese contorno de madera me hace reflexionar inevitablemente sobre la vida en la carretera; en clubes amigos que existieron y desaparecieron o cambiaron de nombre, y en esos “hermanos moteros” que un día te están dando abrazos y la palabra “hermano” les llena la boca, pero dejan de mirarte a la cara e incluso aprovechan para intentar desacreditarte. Frente a esas puñaladas, uno aprende que lo único que importa es la verdad y la solidez de tu propio cobertizo.
Mantener la cabeza alta requiere un coraje especial. Es muy fácil quedarse en la zona de confort o tirar la toalla cuando la traición te pilla por sorpresa. Lo verdaderamente difícil —y lo que define el carácter de un motero de verdad— es tener la fuerza para levantarse después de una caída de este tipo, limpiar el polvo del chaleco, cerrar la puerta a los que restan y, aferrándote a tus auténticas raíces, volver a arrancar el motor con más ganas y firmeza que antes.
En la vida de club, y en el día a día de cada uno de nosotros, pasamos por baches y curvas complicadas. Pero mientras mantengamos los cimientos firmes, el respeto mutuo y las ganas de seguir compartiendo kilómetros con los “hermanos de verdad”, no hay avería ni tormenta que nos pueda detener. Si el camino se pone duro, se mete primera, se aprieta el puño y se sigue rodando.
Buenas rutas a todos, disfrutad de la semana y, como siempre… ¡nos vemos en la carretera!
Tony Márquez “PicaDura”
Presidente de Moteros de Hoy MC
Saludos y ráfagas.