Enfilamos la recta final de julio y el asfalto sigue ardiendo. Aún colea la resaca de haber ganado el Mundial de Fútbol y, por si fuera poco, nos toca sudar la camiseta de verdad encajando la tercera ola de calor del verano. Pero los que llevamos la gasolina en las venas sabemos que no hay mejor refugio que el viento en la cara al amanecer o las charlas al fresco en el clubhouse. En “Moteros de Hoy” no fallamos a nuestra identidad: otra semana más, echamos la vista atrás para rendir homenaje a los ingenieros, pilotos y máquinas que no se conformaron con seguir las reglas, sino que decidieron escribirlas de nuevo.
Preparad el café bien cargado o abrid una buena cerveza fría. Hoy viajamos de los momentos más críticos de Milwaukee a la reconstrucción de una Italia en ruinas, pasando por la llegada de la máquina que cambió las reglas del juego para siempre. ¡Metemos primera y arrancamos!
Los platos fuertes de la semana
El motor que blindó el imperio de Milwaukee (26 de julio de 1929)
Para entender la grandeza de una marca no hay que mirar solo sus días de gloria, sino cómo aguanta los golpes cuando las cosas se ponen verdaderamente feas. El 26 de julio de 1929, Harley-Davidson presentó oficialmente al público su nuevo motor V-Twin “Flathead” de 45 pulgadas cúbicas (750 cc) en el legendario Modelo D.
Nadie en la fábrica sospechaba que, solo tres meses después, el Crack del 29 desataría la Gran Depresión, hundiendo los mercados y llevando a la quiebra a casi toda la industria pesada americana. Pero el “Flathead” (llamado así por sus culatas planas de válvulas laterales) era una roca: sencillo, duradero, barato de fabricar y facilísimo de mantener por el propio usuario. Fue el motor que mantuvo a flote a la compañía en los años más negros del hambre y, años más tarde, el corazón que propulsó a la mítica WLA militar en los frentes de la Segunda Guerra Mundial. Un recordatorio histórico de que, ante la peor de las tormentas, lo único que te salva es tener un motor fiable y los cimientos bien construidos.
El rugido del águila sobre las ruinas: Resiliencia en Mandello del Lario (Julio de 1946)
Viajamos a los últimos días de julio de 1946. Europa intentaba lamerse las heridas tras la guerra e Italia estaba devastada, con sus fábricas bombardeadas y una población que necesitaba moverse. En ese escenario de cenizas, el orgullo de Moto Guzzi se negó a rendirse.
En lugar de fabricar las pesadas motos de antaño, la fábrica de Mandello del Lario dio un giro magistral a su línea de producción y lanzó en masa el Guzzino 65 (más tarde conocido como Cardellino). Un pequeño motor monocilíndrico de dos tiempos, ligero, duro como el pedernal y ridículamente económico. Moto Guzzi demostró que el verdadero carácter no consiste en lucir galones en los días buenos, sino en saber bajarse al barro, adaptarse a la miseria del momento y poner a todo un país de nuevo sobre dos ruedas. Desde ese humilde regreso, el águila volvió a volar alto en las carreteras de todo el mundo.
El retrovisor: efemérides rápidas de la semana
La Moto de la Semana: Honda CB750 Four (Julio de 1969)
Para la ficha técnica de esta semana nos quitamos el sombrero ante la moto que obligó a espabilar a toda la industria tradicional y cambió el motociclismo moderno para siempre. Aunque se dejó ver meses antes, fue en julio de 1969 cuando las primeras unidades de producción en serie inundaron las carreteras americanas y europeas. Había nacido la primera “Superbike” de la historia.
El rincón del Presidente: El valor de ser fiables
Las historias de esta semana me hacen dar una vuelta a las cosas mientras limpio la moto en el Clubhouse. A veces nos deslumbramos con las novedades más ruidosas, con las marcas que hacen más publicidad o con la gente que más pecho saca en las concentraciones. Pero la historia, que es muy sabia, siempre acaba poniendo a cada uno en su sitio.
Fijaos en el motor “Flathead” del 29. No era el más rápido, ni el que estéticamente tenía más adornos, pero cuando llegó la crisis del Crack y la miseria, fue el único que aguantó el tipo porque era sencillo, robusto y fiable. No fallaba. Lo mismo pasó con Moto Guzzi en el 46; supieron dejar a un lado la soberbia, adaptarse a la realidad y responder con humildad y trabajo duro para levantar la fábrica desde la nada.
En la carretera, y sobre todo en la vida de un Moto Club, pasa exactamente lo mismo. No necesitas a tu lado gente que solo esté para las fotos del aniversario o que grite mucho cuando el sol brilla. Lo que de verdad importa, lo que mantiene a flote la hermandad cuando las curvas se cierran y vienen mal dadas, son los hermanos “Flathead”: tipos de una sola pieza, fiables, sencillos, que no buscan el aplauso fácil pero que sabes que van a estar ahí al pie del cañón, manteniendo los cimientos firmes y arrimando el hombro sin pedir nada a cambio.
Al final, la tecnología cambia y las modas pasan, pero la fiabilidad, la lealtad y el respeto a las raíces son las únicas piezas que no pasan de moda. Seamos de los que no fallan en la tormenta.
Buenas rutas a todos, disfrutad de los kilómetros y, como siempre… ¡nos vemos en la carretera!
Tony Márquez “PicaDura”
Presidente de Moteros de Hoy MC
Saludos y ráfagas.