Desde pequeño tienes unas señas de identidad que te recuerdan cuáles son tus orígenes y el mundo en el que has crecido.
Cuántos de ustedes que hoy leen esta aportación escrita, comprenderán lo que les vengo a decir y sobre todo, claro está, nuestros mayores y los de mi quinta, la del 58.
Les contaría tantas cosas de la niñez que les aburriría, así que paso rápidamente a mi colegio de la Salle y quiero destacar las marionetas en el patio, los partidos de baloncesto, los bolindres y el trompo. ¡Toma pirompa! (Foto con sonido de nostalgia. Pincha aquí)
En fin. Recuerdos del pasado y que se rememoran paseando por nuestras calles. Cuando estoy en la puerta del Sol y miro a lo que era el cine Coliseum, donde se ubicaban los puestos de las chuches, la Felisa y el, con todos los respetos, ‘Cojo’. La paga se iba entre las pastillas de leche de burra, los bazooka y la sesión infantil.
En la calle Maldonado, hoy de los vinos, se vendían perdices y conejos. En el rincón de San Esteban ancas de rana, bajo los soportales de la plaza, lagartos. Te vendían la leche recién ordeñada. La traían en un enorme caballo desde el campo. Me gustaría hablarles de ese caballo y su procedencia, quizá otro día.
Hoy estamos perdiendo nuestros recuerdos bien por las edades que ya tenemos o porque están desapareciendo.
¿Se acuerdan ustedes de Sederías Numancia? Un símbolo, un emblema. Cerró aunque se ha rehabilitado con un nuevo uso.
Y la realidad hoy es otra y cae uno de mis recuerdos más antiguos. ¡Cierra Daza! Sí, la sastrería de toda la vida, como cerró Gil en la calle del Sol. La calle Talavera está triste.
Un imperio dentro de nuestra ciudad y se ha derrumbado como si de pies de barro se hubiese tratado. Cómo lamento tanta pérdida. No sólo Daza sino decenas y decenas de negocios que están echando el cierre de la forma más silenciosa, con la cara del fracaso, con la sensación de si no lo habrán hecho bien, con el desánimo de haber luchado toda la vida para esto. Si echan un vistazo hay locales cerrados por doquier.
¡La jodida (con perdón) crisis queridos amigos! Está produciendo bajas a diestro y siniestro. Cuánto desasosiego para tantas familias.
Si la decadencia la produce la falta de consumo y ésta se debe a la merma de recursos económicos de las familias, casi lo puedo entender. Pero si el consumo disminuye por medidas impuestas por los Gobiernos, haciendo obras sin cabeza que aíslan a los comerciantes, eliminando plazas de aparcamientos, cerrando calles al tráfico rodado que penalizan el paso videovigilando con sus cámaras.
Miren, creo que la situación requiere medidas valientes y vale todo. Desde aparcar en el centro hasta no cerrar el tráfico o restringirlo con cámaras, a otorgar ayudas para el alquiler a los desahuciados, a crear el banco de alimentos y aportar el dinero de las luces de Navidad para dotarlo. Todo, señores del Gobierno. Todo. No digo ‘sine die’, pero al menos durante un año o dos, mientras mejora la situación. Tiempo habrá después para cámaras, crear nuevos aparcamientos en aledaños al centro y demás, pero ahora, lo primero son las personas. Lo primero las familias y el que lo necesita y ya vale de tanto cuadrar balances.
Además, ¿tanto prohibir para esto? La foto ha sido tomada el día 22 de nov. a las 10 horas. Se pueden observar 7 coches.
¡Cuánto cuesta sacar la pata cuando se ha metido hasta dentro!
Dice Anatole France: No perdamos nada del pasado. Sólo con el pasado se forma el porvenir.