El pasado sábado día 23 de febrero, fecha en el recuerdo para muchos por el intento de golpe de estado que se protagonizó en 1.981, por un grupo de militares y guardias civiles que tomaron el Congreso de los Diputados, bueno pues este sábado pasado digo, se convocó a nivel nacional una manifestación como protesta por lo que se dio en llamar un nuevo golpe de estado pero en esta ocasión a la economía. (Cómo admiré a Suárez, Gutiérrez Mellado y Carrillo aquella noche. Yo pasaba por la plaza de Neptuno a las 19h.30’ camino de mi casa).
Volviendo al tema. Se animaba a su participación desde distintos estamentos y un ejemplo lo tenemos en este enlace que se publicó en la sección de nuestra ciudad.
Fueron muchos los lugares en los que secundaron la llamada del colectivo ‘Marea Ciudadana’ en protesta contra el sistema financiero, los recortes, la corrupción y los políticos. El lema; ‘No al golpe de Estado financiero. No debemos, no pagamos’. Aquí estaban integrados cerca de trescientas organizaciones como las ‘mareas’; blanca de sanidad, verde de educación y otras. Estos junto con los desahucios eran los mayormente expresados en las pancartas.
El seguimiento fue en mi opinión, marcado por la apatía que embarga al ciudadano. Vean esta crónica y juzguen ustedes mismos; enlace 2
En nuestra ciudad, además de la convocatoria reivindicativa, se anunció el acto de clausura de la celebración de los cien años del nacimiento del compositor D. Manuel García-Matos que estuvo rodeado de pasacalles que protagonizaron grupos de hogares de mayores, corales, amigos del folclore, intervenciones de oradores como nuestro Alcalde y el Diputado de Cultura, voces corales como el Orfeón, Grupo Chispa y Coros Extremeños. Todo ello arropado por un número que no se cuantifica pero alto a ojos de cualquiera.
Digo esto porque cuando me disponía a encarar la calle del Rey, a eso de las seis de la tarde, para encontrarme con la manifestación que se iba a llevar a cabo, me llamó la atención la gente que acudía a la llamada de la cultura, a la que apoyo sin duda.
Cuando me incorporo a la otra réplica, la de aquellos indignados por la situación de nuestro país, percibo que el número de participantes es escandalosamente pequeño. Los colectivos más numerosos, al menos por la indumentaria, las batas blancas y las camisetas verdes. Entre los demás, no sé definir entornos particulares. Al comienzo un dato numérico con los más de cinco mil ochocientos parados en Plasencia.
Según el Gobierno, alrededor de 500 asistentes. Los organizadores dicen que 1.500. Si los dejamos en 1.000 (ni ‘pá’ ti, ni ‘pá’ mi) y pensando que la mitad de los que allí había (si no más) eran jubilados y trabajadores, ¿dónde estaban los parados? Eso por un lado, pero otro grupo que destacaba por su ausencia era el de jóvenes. ¿Dónde estaban los jóvenes? (salvo honrosas excepciones por supuesto). ¡Viva la dejadez! ¡Que impere la desidia y la indiferencia!
Lo siento por el que le duela pero hasta que no estemos convencidos de que el problema es de todos, esto no lo sacamos para adelante.
Ya está bien eso de que te lo lleven a casa y subvencionar apáticos que ni siquiera son capaces de pedir en la calle un trato digno para el pueblo. Los indolentes no lo merecen.
Los juzgados, para el que tenga dinero; la educación, igual; la salud, más de lo mismo y las casas para el que las pueda pagar.
Hace 40 años… también era así. No os acordáis. Hemos retrocedido en nuestros derechos 8 ó 10 lustros. ¡Viva la pereza y la abulia!
La pereza viaja tan despacio que la pobreza no tarda en alcanzarla. Benjamin Franklin
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