Me encuentro en un país en el que probablemente nadie sepa dónde está porque aparte de que nuestra historia en la escuela no toma en cuenta esa parte del mundo, nadie en los medios de comunicación nos cuenta qué está pasando aquí.
Armenia se encuentra en la región del Cáucaso con una población de tan solo tres millones de habitantes. Casi dieciséis veces España. Entre cuatro fronteras, Armenia tiene relación con dos de ellas; Georgia e Irán. Pero lo interesante, es la relación con Turquía y Azerbaiyán; presionando por los “costados”. Por una parte, no existe relación con Turquía, donde una línea, implacable y perceptible gracias a los soldados del Ejército Ruso, evitan todo tipo de contacto entre los países vecinos. Por otro lado, el Ejército Armenio está en alerta con Azerbaiyán. El conflicto activo en los últimos años mantiene una fuerte resistencia en la que ninguna de las dos partes está en calma.
Todo empieza cuando se disuelve la URSS (Unión Soviética) en el año 1991 y se autoproclaman países independientes, pero en esa división no están todos de acuerdo. Durante ese reparto, un pequeño territorio (entre Armenia y Azerbaiyán) con mayoría Armenia y Cristiana, no quedó satisfecha cuando quedó dentro de la parte Azerí y Musulmana, a día de hoy, denominada República de Nagorno Karabakh. Directamente después de la independencia de esta República, Armenia apoyó con su Ejército este Estado, tomando partido una trágica guerra entre bandos hasta 1994, donde se firmó una tregua. Ambos partes sin llegar a ninguna solución, siguen abriendo fuego simultáneamente en los últimos años. En abril de 2016 Armenia y Azerbaiyán intercambian acusaciones de infringir la tregua en esta zona. Esto nos lleva a que en cualquier momento puede haber disparos entre pueblos fronterizos y por lo tanto haber civiles de por medio.
Esta guerra crea una particular atmósfera entre la población del país, donde se hace especial “culto” al Ejército. Se aprecia, cuando la moda se centra a ese estampado tan característico de camuflaje para niños, o la sensación de que el Ejército es un miembro más de tu familia al que tienes que apoyar desde bien pequeño.
Hace año y medio no sabía nada de este conflicto y firmemente creo, en que dando visibilidad un problema, se incrementa el dar una solución. Durante el próximo mes, me adentraré en esta zona experimentando esta atmósfera de primera mano. Descubriendo historias, qué quedó de esa guerra y cómo se vive con esa presión que tan antinatural para un humano debería ser.
Lago que separa la frontera entre Armenia y Azerbaiyán.
Ejército Ruso en la frontera con Turquía.