Poco a poco las luces se han ido encendiendo en nuestras ciudades, entre ellas, esas pequeñas velas que configuran la corona de adviento y todo ello para así vivir la Navidad. Momento que nos invita siempre a volver al comienzo, al principio conmemorando y celebrando aquella primera Navidad que marco la diferencia con el nacimiento de aquella Luz que encendió la posibilidad de hacer siempre nuevas todas las cosas, ofreciéndonos una nueva oportunidad para mirar siempre hacia delante con esperanza.
Una dificultad pero tambien un reto para darse y dar nuevas oportunidades
Es cierto que a veces no es fácil mirar hacia delante y más hacerlo con esperanza por tantos acontecimientos que vivimos que dejan en nosotros dolor, decepción, inseguridad, fracaso, violencia e incluso desesperanza. Y ante ello por qué no, quedar atrapado por la oscuridad, concretamente muchas veces en un pasado que no permite la posibilidad de ver las cosas de otra manera y al otro de otra manera, dejando escapar nuevas oportunidades que la vida nos ofrece. ¡Qué difícil, es de esta forma iniciar no solo cambios sino transformaciones personales, que nos inviten a tener y ofrecer una nueva mirada sobre la realidad que vivimos.
He ahí el reto que nos propone la Navidad, porque la Navidad quiere movilizarnos a hacer algo distinto, nos trae y marca la diferencia. Una diferencia que busca sin lugar a dudas, a retarnos para salir no solo de la zona de confort sino para amar más. Porque volver a creer, darse y dar nuevas oportunidades es posible.
¿Alguna vez has contemplado la mirada de alguien que transmite esperanza?
Es muy fácil, basta solo con mirar a un bebe recién nacido, porque la vida siempre trae y nos regala un nuevo comienzo, una nueva esperanza. Y cómo no fijarnos próximos a la Navidad, en el Niño de Belén. Quizás alguien en esta Navidad te lo ofrezca para ponerlo como figurita del portal, quédatelo un ratito en los brazos, míralo a Él puede ser la señal de ser más consciente de que el Amor se ha hecho carne, que no solo te mirara con ternura, sino que te ofrecerá un amor no sujeto a condiciones, un amor que siempre, siempre tendrá para ti una nueva mirada pase lo que pase. Pues bien, bebe de esa mirada para que se pueda despertar en ti una nueva mirada, que conduzca siempre a ofrecer nuevas oportunidades y confianza a creer en ti y en aquellos que te rodean.
Sería bonito, como en aquel tiempo una estrella que se ilumino más que ninguna otra en el firmamento, tu también puedas ser estrella o al menos portador de una luz que poco a poco pueda contribuir a encender el mundo con otra mirada. Así es como nos lo traslada un autor anónimo:
“La Navidad comienza en el corazón de Dios, y sólo está completa, cuando llega al corazón del hombre.”
Para todos, una muy Feliz y Santa Navidad
#conotramiradasisepuede