Quedan seis días para que me ingresen en el hospital para provocarme el parto. Inés parece que lo sabe porque se mueve más que nunca. Mientras, me dedico a hacer los últimos preparativos y, aunque no lo parezca, es estresante porque me parece que no hay suficiente tiempo para tenerlo todo listo. Según me explicó mi marido y dicen los libros, se llama el síndrome del nido. Es decir, soy una pajarito colocando las ramas para que el bebé este cómodo cuando llegue.
En la práctica esto supone que voy todo el día de un lado a otro con una libreta y una inmensa lista de tareas y compras que hacer. Sin embargo no puedo con todo porque me canso enseguida, así que voy muy lenta pero no me rindo. No me puedo quejar. En las tres semanas desde que me adelantaron el parto he comprado los últimos muebles, decorado la habitación de la niña, comprado ropa, limpiado, puesto el árbol de Navidad y más y más y más. Por sí no tenía suficiente me ha dado por coser un cuadro en punto de cruz con el nombre de la niña y su fecha de nacimiento pero voy muy lenta y me da la sensación de que terminaré cuando Inés vaya al instituto.
En cuanto a las compras, ya tengo las cosas más divertidas como la ropita de bebé o sus complementos pero me falta el material práctico como los pañales, las cremas, las toallitas o una cosa que se llama sacamocos y me parece muy gracioso (como se nota que soy una novata).
También necesito compras para mí, para el parto, y esas sí que no tienen nada de divertido. En este punto quiero destacar que el embarazo es bonito pero me hacen gracia los que lo califican de mágico. Lo siento pero esto no tiene nada de glamuroso ni elegante: pies hinchados, manchas en la piel, el estómago revuelto, acidez, torpeza, etc.
La última prueba que he recogido de la falta de glamour en el embarazo son los sujetadores de lactancia. No soy la más coqueta de las mujeres ni me acerco pero a una le gusta ir un poco mona y parece imposible. Lo siento pero la ropa y complementos de premamá y mama reciente son de señora mayor, pero muy mayor y tengo 30, eso actualmente aún se considera joven. En fin, compre el sujetador menos feo pero en el futuro estaría bien ver una línea de moda más moderna. Por favor.
En fin. Quedan seis días para el gran momento y desde luego estoy entretenida con mi síndrome del nido y mis tonterías. Por el momento no siento nervios pero si algo de ansiedad, como cuando te presentas a un examen, has estudiado, pero no tienes ni idea de qué puede preguntar el profesor porque es un docente con mala leche. Os seguiré contando.