Hoy MARtes de MARzo, me viene a la cabeza la idea de que mi vida está salpicada de MARes.
Empezando por mi abuela, la yaya MARía, que me brindó mi segundo MAR el día que decidió ser madre y me regaló a la mía, MARía Sonsoles.
Hace ya más de diecisiete años que navego por mi querida MARta, quien traía de regalo a mi suegra MARía del Castañar. Y con los tiempos que corren me alegro que sea de aguas mansas, porque también he surcado algunos MARes revueltos que me MARcaron el cuerpo con sus cicatrices, MARes que no merece la pena volver a recordar, pero que en cuyas aguas bravas se curten los mejores MARineros.
Mi último MAR, de Centro Antares, vuelve a tener aguas calmadas, que junto con mi querida MARta y sus aguas turquesas, me hacen encontrar la paz y las ganas de crecer cada día más.
Doy las gracias a todos mis MARes, pasados, presentes y los que tendré que surcar, por hacer de mí un Océano de Sol.