El período existente después de una ruptura emocional suele ser difícil y doloroso, en muchas ocasiones nos ocupa un sentimiento de vacío emocional lo suficientemente desconcertante como para no ver posibilidades las cuales vivir, sino que, por el contrario, focaliza nuestra atención a todo aquello que ya no podremos alcanzar.
La superación de una separación emocional trae consigo diferentes fases comparables en ciertas ocasiones a un duelo, en ambos casos, existe una pérdida de un ser querido y un cambio radical de todas las expectativas que sosteníamos, normalmente, con ilusión y entereza.
Hay que destacar que el sufrimiento no es proporcional al tiempo de relación que se haya vivido. El sufrimiento se fundamenta sobre todo en grados de enamoramiento o dependencia formada en la pareja.
El período de asimilación de una ruptura es difícil, pero, en la mayoría de los casos, nosotros mismos lo alargamos y fomentamos un dolor añadido innecesario. Justo esto es lo que queremos evitar. Por supuesto, no será un camino fácil, pero intentaremos apartar de nuestro camino todo aquello que nos entorpezca nuestra superación.
En primer lugar, no comprendemos las razones de cómo habéis llegado a este punto, supuestamente, iba todo bien, esto no puede estar pasando. Esta fase en la que negamos la realidad, es completamente normal. Sólo que vamos a intentar poner los pies en la tierra haciéndonos conscientes de las razones y las causas de porqué la relación amorosa ha llegado a su fin.
Intentaremos dejar de negar lo evidente lo antes posible. Ahora tienes una relación que salvar, la que tienes contigo mismo; desde mi punto de vista, la más importante de las relaciones.
Es normal sentir ira, enfado o rabia, hacia tu ex-pareja o hacia uno mismo. Es sólo una fase. Intentaremos convertir esos pensamientos y sentimientos negativos que no nos ayudan por algo productivo. Normalmente aconsejo utilizar el deporte, éste nos ayudará desfogar toda esa actividad negativa canalizándola y haciéndonos sentir mejor con nosotros mismos. No olvidemos que ahora te toca cuidarte a ti.¿Qué hiciste mal? No busques más la respuesta a esa pregunta. No la hay, no una que te ayude. No te hace bien regodearte en un camino que te daña. Tendemos a buscar soluciones, o más bien, culpables. Y cuando la relación ya se acabó, la solución no existe y buscar un culpable no tiene ningún sentido. Intentamos superarlo, pasar página, poder cambiar rencores por recuerdos y este tipo de preguntas que muchas veces nos surgen sólo nos llevan a una desesperada frustración.
Por supuesto que tienes que llorar, sufrir, echar de menos… claro, una parte de tu vida ya no está de la misma manera que antes. No te avergüences de pasarlo mal, pero muchas veces alargamos excesivamente esta etapa. Esta etapa sólo acaba cuando TÚ te lo propongas. Entiendo que desde esta profunda tristeza no te apetezca hacer nada, realizar ninguna actividad ni quitarte el pijama o salir de la cama. Pero justo por esto, es necesario que lo hagas. ¿Recuerdas la relación que tienes contigo mismo? Esa es para toda la vida, no mereces estar así, no te ayuda en nada encerrarte a comer y aumentar al sentimiento de tristeza, un sentimiento de culpa.
Ármate de valor, haz tratos contigo mismo, una actividad nueva cada día, un pasito hacia delante diariamente. Las lágrimas irán disminuyendo y, poco a poco, esta historia no ocupará el 100% de tus pensamientos, emociones y conductas.
Lo que ha sucedido ya no estanca tu vida, ya no bloquea tus posibilidades. Eres consciente que pedir amor y cariño a alguien que ya no puede dártelo es algo que ni tú mismo quieres ni necesitas.
Ser conscientes de que la pareja sólo conforma una parte de nuestras vidas y que, en muchas ocasiones, tenemos una idea distorsionada al pensar que es lo único que nos mantiene vivos.
La aceptación a lo sucedido es la mejor parte de todo este proceso. Ya te enfadaste y lloraste lo suficiente, has reflexionado y llegado a conclusiones las cuales nunca te habías planteado, y tú, sólo tú, has ido avanzando hacia una libertad emocional que te hace mantener una propia autonomía que mereces.
Este proceso deja muchas huellas en nosotros mismos, aunque cabe destacar la fortaleza que se adquiere al superar este tipo de rupturas emocionales.
Una ruptura sentimental es uno de los cambios más drásticos e importantes que un ser humano sufre; tanto para aquellas personas que deciden acabar con una relación como para aquellas que no toman esta decisión Es un proceso complejo a la hora de encararlo y vivirlo, pero la superación es tan gratificante y fortalecedora que merece la pena focalizar todos nuestros esfuerzos en estar bien con y por uno mismo.