Las situaciones actuales a las que hoy en día muchos nos enfrentamos pueden provocarnos estrés. Estas sensaciones son instintivas, el cuerpo responde como mecanismo de defensa cuando nota un desequilibrio emocional intenso. Las consecuencias del estrés son tanto físicas como psicológicas y es conveniente aprender a canalizar y a afrontar estas situaciones de diferentes maneras para que nuestro cuerpo y nuestra mente no sufran sin necesidad.
Actualmente la vida nos presenta a diario un reto tras otro que afrontar, cambios que asimilar y situaciones difíciles a las que hacer frente, todo esto aumenta nuestro nivel de ansiedad y estrés, nos mostramos más tensos, irascibles y preocupados. Esta energía negativa debemos aprender a canalizarla hacia otra dirección ya que el aumento del estrés fomenta, empeora y crea diferentes problemas de salud, tanto físicos como mentales.
Las señales que nos dan pistas de un posible aumento significativo de estrés son muchas y diversas; ansiedad, dolores y tensiones musculares, apatía, tristeza, fatiga, tensión elevada, insomnio, estreñimiento o diarrea, falta de sociabilidad, cambios bruscos de peso… Es conveniente cerciorarnos que estos síntomas no se deben a ninguna otra enfermedad concreta.
El primer paso para reducir los niveles de estrés, como para casi todo, es aprender a reconocer estos síntomas asociados. Reconocer esta situación nos dará una pista importante, lo que has hecho hasta ahora no te ha servido, cambia de técnica. Evitar situaciones estresantes no es una solución viable siempre por lo que lo más recomendable es saber afrontarlas manejando estos niveles. Además debemos aprender a reconocer qué situaciones concretas nos producen este aumento en nuestros niveles de activación. Analiza y desarrolla un plan de acción para afrontar este tipo de situaciones.
En muchas ocasiones nuestro estrés está influido por eventos que no puedes controlar, aprender a diferenciar qué es lo que está en tu mano y qué es lo que no, te ayudará a quitarte una carga emocional innecesaria.
El sentimiento de control de nuestra vida es importante, resuelve pequeñas situaciones o problemas cada día, metas concretas y pequeñas que a la larga te habrán evitado situaciones que percibes como desastrosas. Las grandes expectativas son más difíciles de cumplir en un corto período de tiempo, consigue pequeños retos en los que puedas sentir gratificación a corto plazo.
Nos vendrá bien trabajar y prepararnos aquellas situaciones que podrían ser estresantes para nosotros. Los cambios son un reto al que podemos sacar mucho partido, si los percibimos como una amenaza los afrontaremos de una forma negativa.
Los conflictos que tenemos con las personas que nos rodean, también pueden ser la causa de un aumento en el nivel de ansiedad, tratemos de resolverlos de la mejor manera posible, mediante el diálogo y una toma de decisiones firme y positiva.
Hablar de estas situaciones con una persona de confianza, e incluso con un profesional si lo ve necesario, es una buena manera de ver las cosas desde diferentes puntos de vista. Esto te ayudará a ampliar la gama de soluciones y las maneras que existen de afrontarlo.
El deporte regular y el mantenimiento de una alimentación equilibrada ayuda a manejar el estrés, aliviando energías negativas y tensiones que puedas estar sufriendo. Está demostrado que el deporte libera sustancias químicas que nos ayudan a sentirnos mejor con nosotros mismos, aprovecha tus tiempos libres para desfogar y disminuir tensiones con el deporte que más te guste.
La técnica más utilizada y práctica para disminuir el estrés en un momento determinado es la respiración profunda. Es fácil de aprender y sencilla de practicar. Para ponerla en práctica es necesario que te coloques en una posición cómoda, inspira profundamente y siente como tus pulmones se llenan de aire, a la altura de tu estómago coloca una de tus manos para sentir como aumenta el volumen, mantén la respiración unos segundos y exhala lentamente hasta que tu estómago regrese a la posición inicial. Con este tipo de respiraciones conseguimos un aumento de oxígeno en sangre, el cual produce una disminución de pulsaciones y reduce nuestro nivel de ansiedad. Pon en práctica esta técnica varias veces al día, cada vez te resultará más fácil llevarla a cabo y notará en seguida sus beneficios.
El estrés es la causa de mucho desgaste tanto físico como emocional, combatirlo está en nuestra mano. Para cualquier consulta personalizada no dudes en contactar conmigo o con cualquier otro profesional que te ayude y te enseñe herramientas para afrontar esas difíciles situaciones de la mejor manera posible.