La sal no engorda. No contiene calorías. Lo que facilita la sal es la retención de líquidos, por lo que, al abusar de ella, podremos aumentar el volumen corporal debido exclusivamente a la retención de líquidos, en ningún caso a un aumento en la grasa ni en la masa corporal.
Tenemos la creencia falsa de que el pan engorda mucho. Por supuesto que son hidratos de carbono que contienen calorías, pero no tantas como pensamos. Además el pan tiene numerosas ventajas al ser tan nutritivo y saciante. Por lo que, lo aconsejable sería consumirlo en cantidades adecuadas.
Eliminar una comida produce más ansiedad y es posible que lleguemos a la siguiente comida con más hambre y, por tanto, hay más posibilidad de ingerir más cantidad de alimento. La ingesta excesiva en una sola comida, engorda bastante más que si repartimos adecuadamente los alimentos en dos o más comidas.
Ambos poseen la misma cantidad de calorías. La única diferencia es que el pan integral contiene más fibra, por lo que facilita el tránsito intestinal y aumenta la saciedad.
Todo es pan. Tanto la miga como la corteza están hechos de los mismos ingredientes, lo cual supone que no habrá diferencias calóricas.
Este mito tan extendido tiene poco fundamento. El agua puede y debe ser ingerida cuando lo deseemos. Ésta no contiene calorías por lo que no engorda ni adelgaza, sólo ayuda a disminuir la retención de líquidos, la eliminación de toxinas y facilita el tránsito intestinal.
El aumento de edad no conlleva obligatoriamente a un aumento de peso. Puede ocurrir que con la madurez cambie la distribución de la grasa corporal. También es muy frecuente que con la edad cambiemos el estilo de vida, normalmente asociado a un mayor sedentarismo lo que si favorecería el aumento de peso.
La nutrición equilibrada es un pilar fundamental para el buen funcionamiento físico y mental y como nos encontramos inmersos en una sociedad llena de falsos mitos que no nos ayudan en absoluto, conocerlos nos beneficiará a la hora de llevar una alimentación sana.