Llevo un tiempo queriendo escribir, pero por (alegres) circunstancias de trabajo, no he tenido tiempo ni de respirar.
Y ayer, de repente, me encuentro con la noticia de que el grandísimo, el genio, el maestro colombiano Gabriel García Márquez nos ha dejado. Como buen proyecto de escritora y amante de la literatura, me veo obligada a dedicarle un poco de mi tiempo.
A raíz de su muerte, he hablado con mis amigos y familiares de su obra. ¨Cien Años de Soledad¨es curiosamente mítica en los Estados Unidos. Mi gran amigo Google me trajo de vuelta muchas de sus citas y reflexiones, pensamientos que se grabaron en mi memoria años atrás, y que quisiera compartir con vosotros.
Muchos ya lo sabréis, pero yo fui (soy) un miembro del grupo Scout Santa Teresa 513. Una vez Scout, siempre Scout. En uno de los fines de semana que pasamos con otros grupos, unos amigos y yo nos encargamos de hacer una pequeña reflexión como alternativa religiosa para otros compañeros, y usamos uno de los textos de Gabo. A la deriva en mis 17, de él, aún recuerdo esta cita:
¨La memoria del corazón elimina los malos recuerdos y magnifica los buenos, y gracias a ese artificio, logramos sobrellevar el pasado¨
Quizás sea por eso por lo que nos empeñamos en honrar a los que ya nos dejaros. Para magnificarlos, y así, superar el vacío que nos dejan. Para seguir adelante, y de esta forma, yo misma le reservo este espacio entre mis pensamientos.
Nos dejan los grandes, la generación del boom latinoamericano. Se van y nos dejan con sus libros. Como si eso fuera suficiente.
Descansa en paz, allá donde estés.